LA CAPERUCITA ROJA
Como yo hubiera querido que me lo contaran
La caperucita roja era una niña que vivía con sus padres junto al bosque, su mamá le había tejido un ponchito con una capuchita roja para los días fríos, y como la niña gustaba tanto de este ponchito, se lo ponía siempre, por lo que la gente le decía con cariño, Caperucita roja.
Como casi todos los niños, Caperucita tenía una abuelita, la que vivía al otro lado del bosque, y como era viejita algunas veces estaba enferma, Caperucita y sus padres le visitaban con frecuencia y al pasar por el bosque veían a todos los animalitos , les daban de comer y cuidaban de ellos, en invierno les llevaban a su casa para darles calor , y en verano les daban agua y a la sombra de su casa se cubrían del intenso sol, de esta manera Caperucita aprendió a hablar el idioma de los animales y podía conversar con ellos.
Un día, su mamá le dijo,
-Caperucita, tu abuelita está enferma, quiero que vayas a su casa a llevarle esta canasta con unas frutas y un pastel, pero no quiero que vayas por medio del bosque por que te puedes encontrar con el lobo y es un pícaro, y si tiene hambre se puede comer las frutas que son para la abuelita.
-Bueno mami, yo soy una niña muy obediente, -contestó Caperucita-
La mamá acomodó las cosas en la canasta y Caperucita salió; cuando estaba caminando por el sendero se le acercó el lobo y le dijo salameramente:
-Hola Caperucita, qué linda estás hoy
- Hola Lobito, contesto contestó la niña
- A donde vas?
-Voy donde mi abuelita
-Que llevas en esa canasta ?
-Llevo unas frutas y un pastel
-Humm . Quieres que te ayude a llevar? Los ojos del lobo se pusieron grandes y se relamió los bigotes
-No Lobito. Gracias. -Dijo Caperucita.
La niña se acordaba de lo que le dijo su mamá en cuanto al lobo y no quería desobedecerla
Pero el lobo seguía insistiendo:
-Deja que te ayude Caperucita, de esa manera tú podrás recoger frutillas y flores para tu abuelita, es más, yo puedo ir por la mitad del bosque y así llegaré mas rápido.
Pero Caperucita recordaba las palabras de su mamá y no se dejaba convencer.
-No lobito.
Pero el lobo seguía insistiendo
-Por favor Caperucita, déjame ayudarte
El lobo se veía tan inocente y bueno que Caperucita confió en él;
-Bueno Lobito, pero no te comas nada, por que es para mi abuelita
-No te preocupes Caperucita, no tocaré nada..........-dijo el Lobo-
De esa manera caminaron un buen trecho, Caperucita recogiendo flores y frutillas para su abuelita y el Lobo ayudándole a cargar la canasta.
De pronto el Lobo dijo:
-Caperucita, la canasta pesa mucho y me estoy cansando, quiero llegar rápido, que te parece si me voy por la mitad del bosque para llegar pronto, de esa manera cuando tu llegues tu abuelita te estará esperando y tendrá lista la mesa, y tu puedes recoger fruta sin prisa.
Caperucita vio que era una buena solución y confió en el Lobo.
El Lobo se internó en el bosque y Caperucita con mucha calma siguió recogiendo frutas y flores.
Después de mucho tiempo llegó a casa de la abuelita y le preguntó si le habían gustado los regalos que mandó su mamá. Que sorpresa se llevó la abuelita al verla. El Lobito no había llegado y pudieron imaginar que sucedió con la canasta....
Salieron a buscar al Lobito y después de mucho buscar lo encontraron sentado bajo un gran árbol, tenía la pancita muy grande y los ojos vidriosos, el muy goloso se había. comido todo lo que la mamá de Caperucita mandó para la abuelita
Caperucita estaba muy triste y el Lobo muy avergonzado
-Caperucita, dijo el Lobo: no te enojes, pero tenía mucha hambre, no he comido hace algunos días y no pude resistir la tentación
-Pero Lobito, dijo Caperucita: y ahora que le doy a mi abuelita, además, fallaste a la confianza que deposité en tí
El Lobito lloraba
Entonces comenzaron a asomar tímidamente los animalitos del bosque; querían ayudar a Caperucita, pero querían también hacerle comprender al lobito que no se debe decepcionar a los amigos
El conejito traía zanahorias
El osito traía miel
Los pajaritos traían uvas y capulíes
Las ardillas traían nueces
La gallina trajo un canasto con huevos
Estaba pasando por allí la señora vaca y dejo leche, queso y mantequilla
Y como no puede haber un bosque sin un hada buena, vino también el hada madrina de Caperucita y le dijo que por ser una niña buena y generosa le daría un premio, con su varita mágica hizo un pastel, el más rico que alguna ve se haya hecho.
Todos aplaudieron, se fueron hacia la casa de la abuelita y allí celebraron una fiesta, los pajaritos silbaban y cantaban y el osito bailaba, todos aplaudían y reían, el lobo estaba tan avergonzado y arrepentido que sólo miraba de lejos como los demás se divertían sin atreverse a unirse a ellos.
Vino entonces el hada Buena y le dijo;
-Has hecho un mal, y es justo que lo enmiendes, si quieres que te perdonen, desde hoy tendrás que cuidar de la casa de la abuelita, la limpiarás, sacarás agua del pozo, lavarás la ropa, harás los mandados y estarás a las órdenes de la abuela.
El Lobito estaba feliz, prometió que nunca haría travesuras y que en adelante podrían confiar en él.
La abuelita le construyó una linda casita junto a la suya y cada día le daba de comer ricas comidas;l Lobito, llevaba mensajes a la mamá de Caperucita y ahora sí, llevaba , sin comerse nada, la canasta de las compras.
Y este es el final del cuento, todos vivieron felices y el bosque sigue siendo el lugar de reunión de todos los animalitos. Si alguna vez vas por allí, mira atentamente y podrás verlos, escucha atentamente y podrás oírles
Y si eres bueno y generoso, también el hada buena te llenará de regalos ....
Avefenixazul
86.
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