En caudaloso río
devinieron mis lagrimas,
tósigo aferrado a mí ser,
iracunda comienzo mi viaje.
Debo hallar un recodo
donde mudar mi ropaje,
desprenderme de tu estigma
latente en mi piel,
ardiendo en mi alma.
Tildar tu recuerdo,
mofarme de tu tonada.
Y sin vacilar,
al nombrarte
se desgrane en mis labios
la palabra.
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