Te amaría mujer, te amaría.
Y me preguntas otra vez de amor
y otra vez digo te amaría,
serías mi arena anclada
duramente adentro tuyo, ungido.
Te amanecería la aurora
por los rosados pétalos
que endulzan los suaves pechos
aquellos hablados por mis labios
cuando al tenerte, no te tengo.
Te resumiría a saltos y gemidos
a un frenesí de cuerpos,
de seducidos vellos oscuros
y de enroscados agujeros.
Entraría, colonizador de fuego,
quemaría las luces ásperas
te florecería por dentro
en la inmensidad del nido
con el temporal infierno.
Te amaría, te amaría mujer,
con tus uñas de trueno en celo
en andinismo por mi espalda
ardería la luna menguante
y tu pelo oscuro estrellado.
Te quiero oír gimiendo,
pidiendo azotes, vuelcos,
aullar, gritar, doler,
saltar, beber, gustar.
Entonces rodaría tu parto,
alzaría ecos en tu garganta
envuelto de lengua y dientes
de succiones entre ojos claros.
Te amaría mujer, te amaría,
mi ronda sexual abierta recibiendo,
penetrada, acuosa, orgásmica.
Te amaría mujer, te amaría.
-El poeta es un pequeño dios-
Vicente Huidobro
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