Me duele tu amor como me duele recordar el hambre. Hiere tu ausencia como la presencia de la culpa y como el llanto en silencio y la vergüenza.
Ocupa un espacio en mi corazón tu indiferencia así como me enervan la mentira y la impotencia.
Desvélame amor de otra manera, no por incertidumbre, no por la angustia de vivir con la ansiedad de la mano, que amanezco con la certeza de convivir con la injusticia y la crueldad a mi lado.
¡Hagamos algo! Gritemos más fuerte, besémonos más ¡seámos congruentes!
Me dueles adentro, arriba, afuera, abajo y a la izquierda. Ambidiestro forzado, angustiado y arrepentido. Me paraliza tu frialdad como cualquier acto irracional de la derecha.
Ocupa mi cerebro el zumbido del silencio y me ensordecen tus monosílabos obligados, cotidianamente dichos.
¿A que le temes? Mírame de frente, dime lo que sea ¡azótame con la verdad!
Deshazte de mí o tómame la palabra, tómame el alma y el cuerpo y ánclate en mi conciencia. Hagamos la revolución a saltos, con abrazos y consignas. Alivia ésta desazón que me ha colmado, como lo ha hecho la realidad que padecemos.
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