... pero si me prestas tu color,
dejo de ocupar mis noches en necedades
para dedicar mis lunas
a abrazar tu pecho monumental,
a conocerte poco a poco
como se aprende a saborear tu historia,
a recorrer tus piernas misteriosas
en busca del tesoro,
a obligarte a que me veas de frente
y me desnudes sabiamente por la fuerza.
A tomar tus manos amplias y vigorosas
y besar cada uno de los motivos
que me has contado.
A poner en mi boca tu razón más poderosa,
a enredar mi cabello en tu pasado
y hacerte girar
hasta que no haya más remedio
que abrir mi cuerpo en dos,
para tenerte dentro y aceptarte
como el único amor de verdad
para compartir mi cama,
el aire, el espacio y el pensamiento. |