La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / cadur / La comision directiva

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo  Añadir en Facebook [C:397716]

La comisión directiva

- Otra vez llega tarde el mogolico, me tiene los huevos llenos.
Los integrantes de la mesa, escucharon la queja en absoluto silencio, Jaime continuo indignado.
- Nos fue más fácil armar la guerra de los Balcanes o devaluar el yen, que lograr que este pelotudo llegue temprano.
Quique, que ocupaba un lugar a su derecha, ensayo una tibia defensa.
- Yo le hable a la tarde y me dijo que tenia un partido, que terminaba de jugar y se venia.
- Siempre tiene una excusa, ya me tiene repodrido, habría que echarlo a la mierda de la comisión directiva.
El turco, acomodaba unos papeles recién sacados de una carpeta, una vez estos ordenados, comento.
- Acá tengo el informe que me pidieron, a mi modesto entender, deberíamos apoyar económica y militarmente a los disidentes rebeldes insurgentes en Sierra Leona, el actual gobierno ya no nos conviene, habría que derrocarlo, lo ideal seria matar al actual presidente con la especialidad de la casa, un misil a distancia.
En ese momento, finalmente, llegó Alberto.
Jaime lo vio entrar, lo miro con mucho fastidio, trato de contenerse y no decirle nada, pero no pudo.
- ¿Por que no te vas un poquito a la puta que te pario?
- Epa, estamos un poquito alterados, ¿Que pasa, no tomaste la pastillita hoy? - contesto Alberto con tono sobrador.
- ¿A ustedes les parece que con un imbécil como él, podemos manejar el mundo?, ¿Se puede manipular millones de personas? contéstenme por favor, ¿Se pude?- replico Jaime.
- Che, hablen más bajo que van a despertar a Loime, con las terribles consecuencias que eso traería- opinó Shlomo, el vocal adjunto.
- No, por favor, que siga durmiendo, no aguanto más sus sermones, la del Imperio Romano ya la contó como diez veces- rogaba Jaime
- La verdad que está viejito el pobre, podría ir dejando su lugar- pensaba en voz alta Shlomo.
Alberto un tanto cansado, se sentó, apoyo los pies sobre la mesa y justifico su demora.
- Se me complico la salida, la verdad que me costó más voltear a la pendeja con la que salí hoy, que a las torres gemelas.
Quique lo miro confundido.
- Yo pensé que te habías ido a jugar a la pelota.
- Podemos continuar con la reunión, o mejor dicho, empezar, tenemos varios puntos que tratar- propuso el Turco.
- Vos no rompas las pelotas, ni siquiera deberías estar aquí, todavía no entiendo como dejamos entrar a un sefaradi de mierda como vos en la comisión - arremetió Alberto en forma despectiva.
- ¿Cómo que yo no debería estar aquí? ¿Que decís? para tu información, te cuento, por si no sabias, que el estatuto cambio, que ahora, cualquier judío sin importar su origen, sea sefardí o ashkenazi, tiene derecho a manejar y o dominar el mundo.
- Es verdad, es verdad- confirmo Manuel que hasta ese momento no había participado.
- Así nos va- opino por lo bajo, Shlomo.
Repentinamente, un fuerte golpe sobre la mesa interrumpió la discusión, era Loime que se había despertado.
- ¡Vergüenza les debería dar, vergüenza! ¿Cómo pueden estar peleándose de esa manera en vez de estar dirigiendo el mundo a nuestra conveniencia?, ustedes no merecen pertenecer a esta histórica mesa.
- Cagamos, ahora cuenta la del Imperio Romano- susurro Alberto.
- Donde quedaron esos tiempos en que una comisión directiva como esta decidió una fría y lluviosa tarde de septiembre del 476, terminar con el Imperio Romano, pasaron ya más de 5700 años de la primera comisión, con Abraham a la cabeza, a partir de ese momento, ciento cincuenta comisiones tuvieron el mandato divino de controlar el planeta, con responsabilidad y dedicación, pero parece ser que para ustedes esto es pura joda, vergüenza les debería dar.
Loime, un tanto agitado, se dejo caer sobre su sillón presidencial, se lo veía indignado, abatido, su cara se había hinchado, estaba muy colorado, la bronca que le generaba la conducta de sus compañeros, lo perturbaba.
- ¿Quiere un vaso de agua Don Loime?- pregunto Manuel preocupado al verlo tan mal.
No le contesto, ni siquiera le presto la mas mínima atención, simplemente se tomo unos segundos para poder recobrar el aliento, una vez recuperado, continuo.
- No nos hace falta remontarnos miles de años para encontrar comisiones directivas que hayan echo historia por su excelente perfomance, vayamos a la ultima, pocos años atrás, la anterior a la nuestra, la comisión que condujeron sus abuelos, considerada por los mas grandes especialistas en el tema, como la mejor de todos los tiempos.
La emoción y la nostalgia que producían en el anciano dirigente los recuerdos de esos próceres que el tanto admiraba, dibujaron en su rostro una sonrisa melancólica y una pequeña lagrima sobre su mejilla, pero la alegría duro poco, al ratito su cara comenzó a hincharse y a re enrojecerse aun más, luego, abandono su cómodo sillón, se paro y les grito como nunca jamás antes lo había echo.
- ¡¿Que mierda se creen pendejos de porquería?! ¿Que inventar el “holocausto” fue soplar y hacer botella?, que peleándose entre ellos y llegando tarde lo lograron,¡no carajo!, ustedes no tienen la menor idea de la magnitud que fue montar esa operación, no se imaginan lo complicado que fue hacerle creer al mundo entero, la mentira que se mataron seis millones de judíos, para que nos tengan lastima y después romperles bien el orto a los palestinos, echarlos de sus tierras, crear nuestro estado y armar el ejercito mas poderoso del mundo, y poder de esa manera hacer lo que se nos cante el forro de las pelotas en el Medio Oriente, ¡¿Tienen una idea de lo que fue llevar a cabo semejante empresa?!¡¿Tienen idea?!
Ninguno se animo a contestarle, estaban sorprendidos con la reacción de Loime, Manuel se paro, lo tomo de la mano y lo ayudo a sentarse nuevamente en la cabecera de la mesa, el presidente temblaba de los nervios, saco un blanco pañuelo del bolsillo trasero, lo paso por su traspirada cara, luego, comenzó a mirar fijamente a todos los integrantes de la mesa, uno por uno, hasta detener su mirada en el rostro de Alberto, lo observó detenidamente unos cuantos segundos, tomo un poco de aire y ya algo mas sereno, le dijo.
- Albertito, sabes que no me gusta tomar decisiones drásticas ni personales, ni que soy de andar amenazando, pero soy el presidente de la comisión directiva y me veo obligado en ocasiones a tomar medidas extremas aunque muchas de ellas no sean de mi agrado, pero tu irresponsabilidad y falta de compromiso, no me dejan grandes opciones, evidentemente, los anteriores castigos como obligarte a pagar el asado para los muchacho, o hacerte traer el helado para todos o mandarte al rincón en penitencia, con vos no funcionan, no son suficientes.
Alberto, totalmente desorientado ante la inesperada situación, se mantenía con la cabeza gacha, preparándose para asimilar lo mejor posible la reprimenda de Loime.
- Alberto, escúchame bien lo que te voy a decir porque no te lo voy a volver a repetir, y dejo de testigos al resto de los muchachos de que te lo advertí.
El viejo se tomo un momento, antes de seguir, bebió un sorbo de agua, camino unos pasos con las manos atrás y le comunico.
- Una vez más, una vez más que llegas tarde, aunque sea un minuto, aunque sea un minutito tarde, préstame bien atención a lo que te voy a decir, un minutito tarde, te mando a Central a la B, te lo juro, te lo hago descender y no suben nunca más.
- No, Loime, no me diga eso, por favor, tenga un poco de piedad- suplicaba Alberto aterrado ante tamaña decisión.
- Piedad las pelotas de Mahoma, y te digo más, si en ocasión alguna, por el motivo que sea, llegas a llegar más de cinco minutos tarde, más de cinco minutitos tarde, ¿Adivina a quien saco campeón?, y de la libertadores ¿Te imaginas el monumento a la bandera de rojo y negro por tu culpa?
Alberto se quedo inmóvil en su lugar, pálido, sin emitir sonido alguno, sabía que Loime hablaba en serio.
En ese momento, el Turco, levanto la mano, pidiendo de esa manera autorización para hablar, Loime con un gesto le dio la venia.
- ¿Podemos dar comienzo con la sesión del día de la fecha?
- Si negrito- contesto cariñosamente Loime al Turco-, arranquemos nomás, ¿Qué tema teníamos que tratar hoy?
El Turco, chequeo su agenda y leyó.
- Calentamiento global, punto a debatir, ¿Qué nos conviene más, aumentar tres o cuatro grados la temperatura de la tierra?









“El antisemitismo ha sido siempre el instrumento más barato empleado por las minorías ambiciosas para engañar al pueblo”

Albert Einstein











Texto agregado el 26-03-2009, y leído por 24 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2009-07-04 15:43:44 Impresionante, al fin alguien nos cuenta como manejan el mundo, gracias moo
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]