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Ahí estaba yo, parada frente a su departamento en un primer piso de uno de los tantos edificios de la colonia Condesa.
¡Toda una aventura a unos cuantos pasos! Quería creer que a partir de ese momento ya nada sería igual y tenia que estar preparada.
Los antecedentes eran apasionantes, absurdos, angustiantes y muy eróticos. Aunque a decir verdad, haciendo memoria, inexplicables: no era bien parecido, ni famoso, ni simpático, bueno, ni siquiera tenía lo que mínimamente puedes pedirle a alguien: dinero. Sin embargo, contaba la leyenda que las mujeres y alguno que otro varón, sucumbían a sus manejos de manera total e irresoluble, como si él se apoderara de su voluntad convirtiéndolos en sus seguidores a pesar de saber que están siendo consumidos poco a poco, succionándoseles aquello que los humanos suponemos que nos mantiene vivos.
Moría de ganas por conocer a tan singular vampiro urbano, curiosidad y morbo.
Pensaba, no será su habilidad en las artes amatorias, es demasiado trillado, ¿sería un excelente contador de mentiras? eso tiene mas mérito, o ¿en verdad sería una clase de animal que sobrevive utilizando las neuronas funcionales de aquellos que le rodean?

Así pues, subí por la escalera, quien me acompañaba llamó a la puerta, él abrió y nos saludamos como si nos hubiéramos visto hace dos días apenas. Preguntamos, respondimos, hablamos cualquier cosa.
Me descubrí observándolo tratando de encontrar algo distinto en aquel hombre, algo extra que pudiera darme la pauta para empezar a entender, pero nada, es más, hasta cierto punto lo percibí muy simple, inmediato y baladí.
De pronto y sin saber como, nos atoramos en una discusión interesante sobre no sé que, el caso es que hasta empezamos a planear con toda formalidad hacer algo juntos, no se por qué. Lo único que recuerdo es que de no haber sido interrumpidos, me hubiera quedado ahí, hasta no se cuando.
Y entre que no supe ni como, ni que, ni cuando, muy a mi pesar me alejé de aquel pequeño, extraño y familiar refugio.

Porque de alguna manera fue decisión común, nos volvimos a ver algunas veces (tal ves demasiadas) el pretexto era lo de menos, coincidíamos.
Coincidencia es la palabra, por lo tanto, amenazante dependencia.
Hablábamos mucho, de todo y nada. Recuerdo haber alcanzado respetables niveles de empatía sobre conceptos, tristezas y quimeras. Llegaba de visita el asombro y nos arrebatábamos las palabras al tocar puntos en los que estábamos de acuerdo. A veces funcionábamos como dos emisores sin receptor, era desesperante.
Los encuentros no eran largos, tampoco cortos, me parece que el tiempo transcurría como la sangre por las venas, tal ves estaba detenido no había presente, sólo el vertiginoso pasado y el inalcanzable futuro parecía importarnos.
Siempre circulaba gente alrededor pero nosotros conversábamos a media luz, uno frente al otro en un estrecho pasillo donde apenas cabían nuestros cuerpos y sin embargo era tan alto, que no se le veía el fin.
Pasó mucho tiempo y mi curiosidad no aumentaba pero tampoco disminuía, no podía desprenderme de aquella especie de placenta emocional, era como si tuviera la seguridad de compartir con alguien, sin acuerdo alguno, la misma cueva.
Llegué a pensar que todo aquello era un recuerdo, una especie de siniestro
deja vu secuenciado, dividido y que ninguno de los dos se atrevía a confesar.
Muchas ocasiones nos sorprendió el extremo y la contradicción, pero al darnos la mano entendíamos todo, incluso aquella vez que intentamos hasta olvidar quienes somos.
Una de esas noches algo cambió la nada y nos miramos al espejo, desde entonces nos volvimos invisibles; se acabó la duda, se murió el misterio. Intuí al verme en el fondo de sus ojos, el fondo de mis cosas, las palabras, el silencio.
Todavía no sé que parte de mí no he vuelto a ver. Aún cabe la posibilidad de que todo esto no sea verdad y sin embargo tengo la certeza.

Salí una tarde de aquel pequeño refugio de la Condesa, sabiéndome fragmentada y con la seguridad de que el miedo es mas fuerte que ninguna otra emoción.

Texto agregado el 26-03-2009, y leído por 28 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2009-04-23 04:43:46 El vampiro y la vampiresa ricardoleon69
2009-03-27 12:20:26 La búsqueda, ¿no?, ese mirar sin hallar el complemento, el ideal de compañia... lindero
2009-03-26 18:43:25 maravilloso, ago distinto sobre algo que me encanta, los vampiros, gracias******* JAGOMEZ
 
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