- Préstame tu pelota.
- No.
- Préstamela.
- No, tú tienes tu muñeca.
- No me gustan las muñecas, ¡préstamela tantito!
- Que no!! Cada quien tiene sus cosas.
- Siempre me haces lo mismo, me haces llorar.
- Pues no llores … ya sabes que me choca.
- Si pudiera me iría, pero yo no tengo la culpa de que seamos siamesas.
- Yo tampoco …
|