Las formas nos atraviesan, los mitos nos dejan con dudas. Sobre la tierra habitan las luciérnagas y las bestias vestidas de tules.
Hay un mundo incierto, otra vida, aquella que desconocemos pero que por las noches buscamos ansiosos de que exista y nos cobije.
Hay un tiempo de dicha, de sabores compartidos, de amaneceres soñados, creando místicos sueños siempre se regresa a la felicidad que se nos escapo, pero nunca es la misma, hay otras parecidas no iguales.
Hay puertas entornadas, silencios, y aquel reflejo propio que un día dejamos sin volver a mirar, tristes, desilusionados.
El ardiente tiempo que paso se fue consumiendo solo y olvidado, la lluvia se encargo del último carbón rebelde, ahora hay viento, que susurra, que gime y ronda los tiempos y los perfora hasta el fin.
Borboteando el agua, cae, y nadie la escucha, el duende duerme en la cornisa pescando estrellas de colores.
Los jazmines se llenan de gotas cristalinas, y guardan para sí el secreto de la vida.
Nadie reconoce a ausencia gravitar sin tiempo ni sonido.
Místico fuego que consumió el canto de los grillos, el apéndice de una lágrima.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI.
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