Yo no comprendo aún por qué escribo aquí, ni se la razón de mi poesía...
Debería de estar estudiando unas páginas de mis textos de estudio, pero no, porque creí encontrar a alguien especial el día de hoy...
Y hasta el momento sólo dos lágrimas han aflorado desde más allá de mis ojos, desde más allá de mi pensamiento...
Más allá se encontraba un ente misterioso, esa Rita del mal que me cohibía, esa mujer que se hace trizas cual vil florero al caer al suelo; el vulgo me domestica para escribir la realidad del color que verdaderamente es, el poeta blasfema en mi oído derecho para hacer de mi poesía un arma elemental, la religión me amarra las manos con una soga para que no intente huir de la hogera que chisporrotea y de la cual saltan pequeñas briznas de aire caliente y chispas que se incrustan en mi piel...
Él detesta la catarsis, yo le amo...
Sería capaz de hacer poesía sobre un cadáver tanto sobre un mueble pulcro, con mis bolígrafos en el pecho y el cabello desordenado, todo es igual...
Se acabó la batería de mi celular y ahora nadie llama, yo tampoco contestare; hace un rato alguien envió un mensaje diciendo que aún despúes de todo me extrañaba, que aún después de la rabia y el dolor me extrañaba...
Yo callé pero me acerqué a él con el sigilo felino en el alma cohibida y tostada, me acerqué y no le dije que esta era mi venganza, me acerqué le miré a la cara y le dije "que tierno eres", tal vez con un dejo de ironía cargandome la voz, tal vez era el odio y los recuerdos mostrándose en mis venas, tal vez fuere la realidad lo que me mostró en aquel minuto...
Yo corrí a unos brazos ajenos...
No había razón para estar allí...
Yo tomé entre mis manos dos manos duras y calientes y quise ser de esas manos...
Yo le ví en sus ojos el reflejo opalino de los míos hiriéndole lenta y fatalmente, no lloré porque aún no me está permitido...
No me está permitido circular hacia el Parnaso, no me es legal a mí, sonreír sin sentirme mal sin conocer primero los sacrilegios de un alma que aún me tiene en su poder...
Yo leo entre líneas los contratos que sobre mi cuerpo se pactan, y sonrío al redentor de mi cadáver con la sonrisa pastosa del delirio, soy efímera, lo siento, soy mortal pero te amo...
Y aunque el corazón se vuelva cieno y se enfríe la sonrisa lo haré, amar por internet, esta es la primera vez que amo a un ser por el simple hecho de leerle y que sin conocerme me dijese TE AMO...
Y es la mentira más grande que he leído y a la vez la verdad más pura. Mentira por lo que connota la frase, verdad por el hecho de decirlo y de yo haberlo leído...
No tengo ganas de sonreír, es pérdida de tiempo; esperare sentada sobre un banco a que el dios de los mortales planee hacerme algo y dañarme dura y friamente...
Me quedaré cuestionando mi alma y reprochando la lujuria y el bouquet de flores que se abrirán nuevamente en verano, mientras tanto miraré como corre la lluvia...
Esperaré que alguien diga esa niña escribe por catarsis, esa mujer del demonio no sabe escribir no quiere leer, la poesía se le aglutina en las membranas pero ella no la hace surgir, ella no existe es solo insomnio...
Miro al cielo y me pregunto si algún día podré editar un libro, o si a mi profesor le gustará lo que escribo, llevo la poesía en la mano derecha y el corazón en la izquierda, cuando se me acabe la tinta le usaré. Me siento cohibida...
Debería de estar estudiando pero se me acerca el día y mi estómago ruge...
Debería ser realista y creer que nunca le conoceré más que por una reflexión, o dos, o tres, mil a lo más...
Me siento con el lápiz en la mano derecha y pincho el corazón...
Amado...
Ha llegado la hora de escribir... |