Extraño tu perfume amanecido
entre mis labios ermitaños
y mis ojos desangrados
por la avara intencion de mis pensamientos...
Tu decias que escribir
en parrafos de a cuatro no
era perfecto y yo
comence a
mirar al cielo
y a llorar con el...
Ahora me he cansado de
sonreirte
y ese cuerpo que
se desnudaba en las
camas humedas de los hombres...
Ha sido desechado en el olvido.
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