Escribo sin pensar,
igual que
pienso sin escribir,
pues
aún no hay puentes
grafoneuronales que ayuden
al proceso exacto.
Sólo tengo saliva
y semen,
pelos en los sobacos,
cinco litros de sangre
y el querer sombrajo
en pleno centro del sol.
La música es agua
y sales que ayudan
a que siga vivo,
a que siga viviendo
que no es lo mismo.
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