En una lágrima
hallé al fin de nuevo
el oro nuevo
que no soñé.
En una lágrima
conseguí reconocer
los doscientos rostros
que otrora
este rostro mío fue.
En una lágrima
gritamos juntos:
¡que le jodan al tiempo!
Y despertamos mudos.
En una lágrima
tan sólo una pestaña
fuera de su sitio. |