Cogerás acaso el
lirio que reverdece
en las entrañas
marchitas de la vida
o serás parte de mi
cuerpo transfugo
y sedentario para
aglutinar en mis pechos
pálidos y descalzos
el pudor de la mañana.
Y miraremos juntos el
lángido amanecer,
la floreciente y enmarañada
musa del mar latigeando
al sol con la esperanza del
día gris, luego
esperarás que yo
no te ame como tu
planeabas.
Sólo me encontré contigo
para quitarme la ropa,
y viste en mi cuerpo
el verdor de la
vegetación de la orilla
del mar.
Niebla mi amor,
tirita Niebla y su mar
momentáneamente
cohibido se enrosca ante
nuestros ojos,
allí mi vida quiero perder la
mía y ensoñecerme
de tu cuerpo gélido.
La fiesta de la francofonía
y los gritos alegóricos
en un idioma desterrándose
en mis entrañas,
el jazz nos baña amada mía,
la lujuria nos gime amado.
Y algunos que me llamaron
promiscua se sientan ahora,
en mis piernas.
Yo le cuento de tu vida,
les hablo acerca del final
y ellos me preguntan por qué al
termino de todo quedamos así...
... Aún siento el eco
de tu respuesta,
el lácteo sonido
que reverbera en las paredes
de mi alma rezagada.
Amor mío, si te tiendo la mano,
¿La cogerás?
Simplemente harás de mí
el cuerpo decadente
y el odio como siempre corroerá
las paredes de mi anticuado reloj
de mesa...
Ahí donde el arco platinado del
delirio y el cansancio
nos dejó hacer el amor
por última vez. |