Mis recuerdos consistían
en sombras de papel
y uno que otro
abrazo en la lluvia.
Eran dulces
y viscosos y
de vez en cuando se me
pegaban en el cabello,
se escurrían por entre
mis brazos de
amarga tristeza.
Yo los encontré
en la calle una tarde,
y recogí
los trozos silenciosos
que mascullaban.
Ahora están vivos,
respiran entre las
paredes,
a la orilla
del olvido. |