El primero
fue un día de sol
a la orilla del mar,
y las manitos pequeñas
aún entre la
sombra,
tomando sal con
el alma.
La playa que se
escurría más allá del
horizonte
y un abrazo en
la soledad.
Y miraba con los ojos
semicerrados,
a ver si vislumbraba
un barquito...
... Un barquito siquiera
que se llevara esta
pena consigo... |