Aunque ha llegado el olvido
nunca se fue el rencor,
de ambos venenos me cuido
y con cualquiera de los dos me voy.
Vivir sin memoria me indigna,
morir con dolor me enciende,
en ésta frenética vida
el color y el olor me pierden.
El amor y el odio me siguen
solamente porque se parecen,
pero el odio es más convincente,
más constante, más congruente.
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