Sonrisas, abrazos y felicitaciones.
Van y vienen miradas de reprobación del acto cometido hace un momento en el absurdo y a la vez significativo rito.
La fiesta dura lo que dura un compromiso obligado, acto de presencia corta y sin embargo interminable.
Esperando al que dé la primera señal de retirada...
Eso sí, se come fino, se bebe mejor, teniendo el paladar de caviar y la billetera de guiso.
El rato, mal rato, buen rato, dura poco y duele mucho, tu risa es forzada, mis ojos claros recorren tu mirada leyendo en ella la palabra TE ODIO, y me estremezco.
Con el final del hilo de la esperanza estirado, me abrazo y apechugo a lo que vendrá.
Te Odio, dicen tus ojos...y mirá bien esto,
porque va para rato...
*(leer el rito)
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