Si los sueños vagan en el infinito cielo
y nada nos queda como prueba de su viaje
donde anidaran cuando regresen,
que será de ellos solitarios y quebrados.
Un rayo penetra la órbita ocular de los sueños
que palpitan esperanzados por hacerse realidad,
el fracaso puede reflejar cualquier cristal,
si invadidos por la luz brillan en la bruma.
Nadie los vera, y rápido como el viento volaran,
en el remanso de mis sueños giran las letras,
hay ojos soñolientos que ávidamente buscan
el mensaje del alma, en soledad todo es deseo.
Pero los sueños son interminables, danzan en el corazón,
no estarán en paz si su búsqueda transita otra verdad.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI |