Indiscreta la mirada
se desliza al cielo,
prendada del romance
de las nubes con el viento.
Una tenue llovizna
acaricia el suelo.
De fragancias
se empacha el aire.
Por la mirada indiscreta,
dócil se va colando el paisaje,
inclinando el ánimo
hacia el vuelo.
Despoblado de pasado,
huérfano de futuro,
vivo, sereno, purificado,
embriagado de belleza
se aposenta en lo eterno.
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