Con la mirada furiosa y la palabra hiriente, increpa, enfrenta.
Con la mirada furiosa clava sus ojos negros y le suelta el mas doloroso reproche.
Te odio, te odio cuando lloras, me desarmas, me enterneces y me enfureces.
Esa, esa tu lágrima silenciosa va cayendo de tus ojos y resbala por la mejilla pálida de tu rostro.
Esa maldita lágrima...aclara tus ojos color de miel y los vuelve casi verdes, como odio tus ojos, tu lágrima, porque no sollozas, porque me martirizas con el llanto silencioso.
La psicóloga dice que el sufrimiento inmenso, aquel que no se puede fingir, ese que no se puede soportar, ese mismo que muestras con el seño fruncido, ese maldito sufrimiento tuyo,
pues la psicóloga dice que es el verdadero, el que se llora en silencio, Por Dios, pará de llorar, pará te digo, porque te voy a matar!!!, te lo advierto...
Los ojos color de miel se perdieron en los ojos furiosamente negros, los miró con infinita ternura y amor hasta el perdon.
Los ojos negros cerraron sus párpados.
Y el cuchillo penetró limpiamente hasta el corazón!!!
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