Más allá de las reminiscencias surges tenue,
flotante; con un aire fatuo,
arrogante.
Por tu esencia manchada impera la ignominia,
chorrea hedores ajenos,
suda cuerpos inmundos;
y en tu boca el rictus sombrío,
funesto,
contrito.
Más acá de las evocaciones me regocijo en tu miseria.
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