Una avecilla semejante al arco iris
bebía, cada mañana,
lágrimas de los cristales;
gorjeaba melodías desconocidas.
Después, batía sus alitas y desaparecía
hasta el invierno siguiente.
Hoy, aún se escurren los poemas.
Texto agregado el 14-06-2009, y leído por 16
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