Escucho “Song for the Deaf” mientras me saturo de un verde fangoso... un sudor pegajoso me lame la espalda, una vieja araña me borda el pecho...
No hay suficiente agua para toda la ponzoña...esta energía es la defecación de una kundalini inversa. Y mientras esta salvaje de lengua bífida me tapona los orificios, descubro que eres absenta pura... luego sueño que arde un bosque de hombres.
Y mientras crees que soy buena...
Esta sed a lo Bàthory me hace tomar consciencia de partes inverosímiles de mi anatomía, detrás mía la mirada pérfida de La Otra me insta a cortar cabezas. Pero no, soy consciente de esta posesión vil... qué vamos a hacerle, si la ira es mi pequeña espinita capital...
Lo que pasa es que voy buscando mi suelo, ¿sabes?, la cáscara que me cubra... y si acaso el aire...
Lo peor es que yo contraté a esta puta que me mece despacio, y me salió bien cara... total si luego de golpe me suelta al vacío y sólo me queda caer entre que intento recordar como se llenaban las alas... Y es que me falta sangre, me la siento polvo, quizá por envenenamiento de jabonera, como decía mi amigo de Sacramento.
El caso es que mientras consigo este minúsculo bombeo no sé si llegará antes el suelo... Y en ese momento te busco... claro.
Pero ella siempre llega antes y me ensarta su dedo largo, yo la dejo, por supuesto, sé que volverá a soltarme, ya no me quedan orgasmos...
Aun soy un boceto difuso que olvidó un casi pintor... y así, tratando de verme, capturo esta luz obscena donde aparezco más blanca que la jodida luna... me deja al descubierto con todas mis imperfecciones, las azules venas como líquidos latigazos surcan cráteres y dunas, y lunares y vellos florecen con una claridad insana. Así puedo verme con los ojos de La Otra y de pronto empiezo a no captarme... ¿alguna vez soñé con ser esta mujer?... Sí, es lo que hay... de pronto sonrío y me doy miedo, esos ojos que no reconozco en los que me rodean deben ser los de él...
Pero amor, no me tomes en cuenta la hostilidad, al fin y al cabo tú empiezas y yo acabo, tu construyes ya y yo destruyo aquello que no me deja edificar... y es este deseo legítimo de vida que me dicta el movimiento, porque toda esta lava que no puedo contener me cierra las puertas, y es que si no, yazgo aquí medio podrida, deseando que me coman detrás de cualquier rincón...
Total, si sé que sólo queda reconocer la hipocresía del afán de descontaminación de esta amante de venenos... Admitir lo que no fue ni será, el cielo lascivo que nunca me reconocerá... y cortarme de cuajo la vena que me sobra, esa que me unía a ti.
Mientras los perros acuden a mi puerta, y tú te agarras a la espalda de lo desconocido. Matemos ya lo absurdo de este soliloquio.
Y ES QUE EN ESTE TIEMPO INCIERTO
EN QUE SOY MEDIO PERSONA,
MEJOR TE ALEJAS...
AUNQUE QUE IRONÍA,
SI TE TENGO DENTRO
Por lo demás... te busco...
Y si acaso al aire...
(¿Dónde carajo puse las tijeras???)
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