Una sola cosa me deleita el alma
saciedad de paz,
se diluye con el paso del tiempo
no logro alcanzar la verdad,
me esmero como el ave cuando vuela,
no es así ¿como será?
si pudiera contemplarla una sola ves,
la verdad es escurridiza
no me sorprende, es que moriré
sin encontrarla jamás,
pero un grito muy profundo me clama,
por esa verdad lejana.
Sé que nunca la alcanzare, es un espejismo
que me trae reflejos, destellos incomprensibles,
desconocida me siento
cuando mi lamento no logra perforarme,
desterrarme de los malos
pensamiento que fluyen eternos, sin control.
Me confieso desconcertada,
la fiebre de mi alma, de mis sentidos se cuela
desordenadamente en mis tejidos,
declarándome inepta para otro movimiento
que pueda bajar la térmica de mi sed.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI. |