Recuerdo tantas cosas de la niñez… tantos momentos gratos, los juegos con los compañeros de colegio, las corridas por las dunas para alcanzar aquellas tunas pegaditas al tapial del colegio en las sierras cordobesas, eso fue cuando cursaba el primer grado. Anteriormente mi madre por falta de movilidad me llevo al colegio de la sagrada familia, donde hacia el preescolar con las hermanas, y me quedaba como media interna, así que yo entraba a las ocho de la mañana y salía a las seis de la tarde.
Allí tenía muchas amiguitas, al principio extrañaba mucho a mi madre pero luego las monjitas fueron llenándome de mimos y abandone mi pena insertándome en la vida del colegio, recuerdo que la hermanita Ana era mi preferida, con ella íbamos al huerto recogíamos las verduras y frutas para preparar el almuerzo de todas, como me gustaba ese momento tan importante, y luego por la tarde venia el café con leche y caramelos de miel que ellas mismas preparaban, era realmente una delicia jugar con ellas y sentir su cuidado y amor, al llegar a casa después que mi padre me pasaba a buscar, mi felicidad se completaba con el recibimiento de mi madre tan lleno de amor, así viví mi escuela primaria, lo que viene después será para otra ocasión .
|