Mala atención
- Hace quince minutos le pedí hielo a la pelotuda y todavía no lo trajo, además, aparte de eso, me tengo que bancar que los pendejos esos que llegaron después que nosotros ya estén morfando, a ellos ya los atendieron, encima mírala a la pelotuda, esta hablando con la vieja chota esa en vez de atendernos, pareciera que lo hiciera apropósito, si no quiere laburar que se quede en la casa, para colmo la pizza la trajeron fría, te juro que me dan ganas de mandarlos a todos a la concha de su madre.
- Tranquilo mi amor, no te pongas así - intentaba consolarlo su compañera.
- Parece que a los boluditos esos los conocen, deben ser habitúes, por eso a ellos los atendieron antes que a nosotros, claro, como es la primera vez que venimos no nos dan bola, mira, ahí va la primera que nos atendió, la que nos trajo la pizza fría, llámala, a ver si a vos te da pelota.
La compañera se levanto y con un ademán, levantando su mano, llamo la atención de la moza, esta se acerco a la mesa y muy simpáticamente pregunto.
- ¿Todo bien?
- No señora, todo mal - respondió él - esto es un desastre, una falta de respeto, la atención, el servicio de este lugar deja mucho que desear, quisiera hablar con el gerente o el con encargado, así que hágame el favor de llamarlos.
La mujer un tanto confundida y sorprendida solo atino a contestar.
- Puedo llamar al dueño si quiere.
- Si, tráigame al dueño.
Poco después el dueño se presento en la mesa.
- ¿En que puedo ayudarles, cual es su problema?
- El problema, usted quiere saber cual es el problema - se descargo él un tanto ofendido - bien, el problema es que hace una hora que pedí hielo y no me lo trajeron, que la pizza estaba fría y que esos pendejos de porquería llegaron hace un ratito y ya fueron atendidos y la culpa, déjeme decirle, la culpa la tiene esa mujer, la anciana esa, la que anda con el bastón, a la que le pedí el hielo.
- Mi madre - interrumpió el dueño - la abuela de Facundo.
- Y de la otra también - continuo sin importarle la aclaración del dueño - de esa que esta hablando al pedo ahí, que trajo la pizza fría, helada la trajo.
- Esa que usted dice es mi hermana, la tía de Facundo, que vino especialmente hoy de Buenos Aires.
- Tendría que enseñarles a trabajar o elegir mejor el personal, el funcionamiento de la cocina también debería evaluar - aconsejo él despectivamente.
El dueño, un señor de mediana edad y buenos modales, acomodo sus anteojos y le pregunto.
- ¿Quien es usted caballero?
- Te dije - le comentaba orgulloso él a su compañera- te lo dije, yo tenia razón, como no nos conocían no nos daban pelota, te lo dije.
- ¿Me puede decir por favor quien es usted y que hace en mi casa?- volvió a preguntar el dueño.
- Nosotros somos los padres del Carlitos, lo vinimos a buscar.
- Perdóneme que le diga señor, pero el cumpleaños de Facundo era solo para chicos, la tarjetita lo aclaraba muy bien, decía “solo para chicos”, “sin los papás”, también comunicaba la invitación que la fiesta comenzaba a las cuatro y terminaba a las siete, y que recién a esa hora y no antes, debían ser retirados los chicos por sus padres.
- Bueno, lo que paso es que andábamos por acá cerca y decidimos venir un rato antes - trato de justificarse él.
- ¿Un rato antes? recién son las cuatro y media señor-replico el dueño irónicamente.
Por suerte, cuando la conversación subía de tono, la mamá de Facundo se acerco y llamo a su marido, alejándose el dueño con su señora de la mesa y de la pareja, la abuela y la tía, desde un rincón, miraban la escena sin entender muy bien lo que pasaba.
Un momento después, él se sirvió un porción de pizza fría y un vaso de Pepsi natural, le ofreció a su compañera pero ella no acepto, estaba contrariada, la situación la incomodaba, no sabia como actuar, tan solo atino a consultar.
- ¿Que hacemos mi amor, nos vamos?
Él, tomo otro pedazo de pizza, termino de beber el contenido de su vaso y luego respondió.
- No, quedémonos, ya que estamos acá, ya que vinimos, aguantemos que traigan el helado.
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