PREÁMBULO DEL CAOS...
Es complicado explicar como he llegado hasta aquí, hasta este mandala verde y luminoso, pero por primera vez siento ganas de contar las cosas tal como son, aunque no sin imágenes ni símbolos, porque soy animal de aire y tendrían que hacerme de nuevo... porque cada uno somos lo que somos y hoy sé que hay una parte que nadie nunca me puede tocar...
Desde que inicié este viaje hacia mí misma he pegado unos pocos tumbos... He pasado por diferentes etapas y procesos... Y el trabajo no ha sido pequeño.
Mi pretensión: edificar de la ruina, que no es fácil, sobre todo después de que ya me costó tiempo y sudor aniquilar todo lo que se movía.
Bueno, pues hoy puedo decir que ya tengo tres pilares y unas cuantas tablas, lo cual me parece un excelente motivo de celebración, y prueba de ello es pues, este escrito, desde mi pequeño suburbio que poco a poco va pareciendo un hogar.
ANIQUILACIÓN
Desde pequeña me habían atraído los desiertos... no sabía por qué hasta que de pronto una necesidad de destruir cuanto tenía me invadió, como si todo lo que me rodeaba fuera nocivo para mí. No acababa de encontrarme ni de sentirme satisfecha en ninguna parte, mi parte destructiva tomó el control y despertó todo lo que estaba oculto.
Ahora entiendo que efectivamente esa necesidad de demoler era mi parte más sana, era esa parte de mi naturaleza que permanece siempre ilesa, esa voz que me recuerda el derecho a buscar mi felicidad por encima de todo, pero de eso hablaré después.
Gracias a ese proceso de desertización pude crecer a partir de observar la ruina, ejercitando la atención, y con esto me refiero ver las cosas tal como son... y es duro, sobre todo cuando entiendes que realmente sí que hay veneno en el ambiente.
Cierto es que pude haber perdido mucho bueno en el camino, pero no me importó, estaba dispuesta a sacrificar lo que fuera con tal de destruir la ponzoña, esa parte de mí siempre me ha dado miedo, la capacidad de renunciar a cosas que habían sido vitales hasta el momento anterior... porque luego ya no las recuperas, no hay marcha atrás, se creaba una línea en mi cabeza que me impedía retroceder pese al dolor.
Hoy he aprendido a controlar esa parte mía, esa “despiadada guerrera”, para que no siga jodiéndome la vida. Pero he de reconocer que, en su momento, es la que me ha permitido abrirme paso hasta el lugar que hoy ocupo y puedo decir que milagrosamente no he perdido, sino que he ganado mucho.
Por último sólo añadir, que en esa particular batalla he luchado con numerosos demonios cuyos nombres podéis leer todos en estas páginas...
MIS DOS PRIMEROS PILARES: EVA Y ADÁN
O LA MANIFESTACIÓN DE MULADHARA Y SUADISTHANA
Las dos primeras revelaciones tras el holocausto fueron muy simples y a la vez grandiosas, mi Eva y Adán, se pueden resumir en dos frases: “Yo me cuido y quiero” y “Yo me protejo y salvo” o lo que es igual “Yo soy mi Madre” y “Yo soy mi Padre”. Fue difícil combinar mi lado femenino y masculino, mi ying y mi yang... digamos que son los primeros pilares que se implantan en la mente de un niño, las primeras ramas a partir de las que crece el árbol (generalmente vienen dadas con los referentes reales de madre y padre).
Pero no siempre están las dos, o no siempre las raíces son buenas, y entonces algo tan básico como el significado de “casa” o “techo” adquiere magnitudes impensables para algunos, o al menos no se da de la forma correcta, con lo cual esas primeras estructuras básicas de la vida de cualquiera, no siempre están, o no son lo bastante fuertes como para cumplir su función.
Si estos pilares se hunden todo lo que los rodean también cae, esto siempre es así, y si ocurre es un proceso doloroso e imparable.
Hoy no vine para hablar de dolor, pero sí de caos e inestabilidad, así os contaré de mi ying y mi yang (por seguir dándole la naturaleza mística al texto), que consistía básicamente en un lado femenino demasiado masculino y agresivo y un lado masculino demasiado femenino y... mmmm, ¿sumiso?, sí, sumiso (y retorcido).
Con lo cual esa “madre interior” más que cuidarme me metía caña constantemente, y mi “padre interior” en vez de protegerme se la pasaba confundiéndome y acojonado por la otra, a la que cariñosamente identifiqué como “Mi pequeña Zorra Oscura” (escrito que no sé si algún día me atreveré a subir).
Lo cierto es que explicado así suena tan extraño, antes me hubiera escandalizado, hoy sólo puedo sonreír...
El caso es que a efectos, mis partes predominantes y base de las otras, me creaban ciertas complicaciones (apetencia por lo oscuro), de las que decidí deshacerme por medio de La Alquimista.
¿Qué quien o qué es La Alquimista?, bueno, ella es la fuerza creadora e intacta de la que hablaba antes, es el legítimo derecho que cada uno tenemos a ser lo que queramos ser, independientemente de lo que nos haya tocado vivir. Siguiendo con la analogía de los chakras corresponde a Manipura, la voluntad, la acción y el poder con los que se estructura la personalidad y se expresa en el mundo. Ella es mi centro, mi ombligo, mi cascabel... La Que Soy.
Así que primero desperté a “mi Eva” a partir de una tabla que me salvó de las tinieblas y la anarquía ( de un ángel negro)... esa tabla fue un recuerdo, casi uno de mis primeros, algo que reconocí como genuinamente mío, algo en lo que no tuvo nada que ver mi educación ni mi entorno... fue tan simple como descubrir que si hay algo tan antiguo, que de verdad surgía de ti, es que tú estabas ahí independientemente de dónde carajo cayeras, de si eras mujer u hombre, pobre o rica, con una familia desestructurada o no... Ese recuerdo era una euforia, un despertar natural, que conectó mi cuerpo con lo que me rodeaba, una especie de orgasmo infantil, de felicidad sin motivos ni explicación, algo que por suerte quedó grabado en mi memoria por ser algo carente de lógica, porque no hubo ningún hecho externo que conectara con aquella sensación interna de plenitud y bienestar. No podía yo imaginar en aquel entonces, que aquel primer recuerdo me salvaría de mis posteriores infiernos y que ya existía un nombre para esa sensación sin referentes: kundalini, surgida de una actividad espontánea del chakra Muladhara, que significa raiz y apoyo.
Así, mi Eva se levantó y puso en su lugar a aquella Zorra Castigadora, también conocida como La Otra, no con violencia, sino con determinación, con un poder regenerativo y simple que hizo parecer ridícula aquella imagen de poderosa dominadora... simplemente la besó.
No es que ahora mi “nueva Madre” sea la mejor del mundo, ni que haya barrido del todo mis sentidos vampíricos... pero sabe lo que necesito de verdad, sabe cuando tiene que arroparme y cuando tiene que despertarme por la mañana, y nunca se va... es una sensación permanente de luz y calidez, no me juzga, no me hiere, sólo está ahí cuando la requiero porque es esa y no otra su razón de ser, a veces no me da ciertas cosas, porque intenta buscar un punto medio donde no haga ni demasiado frío ni demasiado calor, es mi Eva, mis manos, mi guía en el desierto, mi agua para la sed y el abrazo en mis noches oscuras... y la amo porque se ha mantenido incólume en la destrucción, porque despierta mi serpiente enroscada y me conecta al cielo...
Después despertó a “mi Adán”, lo desató, lo sacó de su fosca y pútrida prisión, de su falsa apariencia femenina, y se convirtió en lo que era realmente, un ser fuerte y poderoso de energía descomunal.
Él fue un eco de mi Eva, una consecuencia inevitable... Primero tuve que darle permiso para soltar la furia contenida y someter a su Castigadora, la cual sorprendentemente se adaptó muy bien a su nuevo papel de perra obediente. Luego le di mi cascabel para que nunca dudara de quien era y de que era parte de mí, para que no se confundiera ni se perdiera en la oscuridad, para que siempre fuera libre, mi Adán, mi padre, mi amante, mi hermano oscuro, mi yang recién nacido... el que miraba oculto detrás de los espejos, aquel a quien le debo mis ojos. Él me protege envolviéndome, como un viento frío y cortante que me hace sentir viva y me aleja de todo lo insano... mi luz en medio de las tinieblas, mi cuerda de amarre cuando no hay suelo, el aire que sopla mis alas...
Su energía purificadora correspondería al Suadisthana, el chakra del cambio, del descubrimiento del otro, viene de la mano con la manifestación de la auténtica sexualidad y del placer sin restricciones...
Tras ellos, mis tablas de salvación, mis logros... la lista de todo lo que he conseguido por mí misma pese a todo lo ruin y abyecto...
ANAHATA: EL TERCER PILAR
O lo que es lo mismo: “Yo soy mi Corazón”, mi Auryn de los deseos, la brújula de La Alquimista... Su mal funcionamiento era el causante de toda la ponzoña, de todo el veneno que quedaba en mi interior.
Su despertar lo ha causado una profunda sensación de soledad, un fuego... sí, un fuego literal...
Nunca antes había estado tan cerca de uno, es extrañamente hermoso, te deja paralizada con una mezcla de terror y fascinación que no sabes describir, y te sientes muy pequeña... no sabes reaccionar de forma heroica, de pronto comprendes por qué la gente se quema o salta absurdamente por la ventana aun estando a punto de ser salvados... no te funciona la lógica, simplemente te supera... Cuando todo acaba piensas en la muerte, en lo que tienes y lo que no tienes... en quien amas, en quien te ama… y también en quien no te ama, o no cómo tú necesitas... porque es difícil que te amen como y cuando quieres.
Y de pronto caes en la cuenta... ¿dónde has oído antes ese canturreo? “Nadie te quiere realmente”, “los amigos no existen”, “no te fíes de nadie”, “cada uno va a lo suyo”, “en esta vida sólo te tienes a ti misma”... oyes esa voz monótona plantada en tu interior y reconoces algunos de los negros gusanos que nadan en tu sangre...
Revives la sensación con el fuego, y notas que ese malestar interno no es sólo por eso... Es que esa sensación se parecía mucho a aquella otra… a la que te produce el amor... Sí, fascinación y miedo, parálisis... algo que te supera.
Ese miedo ancestral es el que crea a esa portadora de la Espada de Damocles, es quien sostiene las tijeras que corta tus hilos, porque la realidad es que siempre has sido lo suficientemente valiente para dejar tú, claro.. Pero no para quedarte a ver como te dejan...
Esa verdad te cruje, así que no eres tan fuerte como creías, sino débil, no soportas el abandono, por eso nunca has consentido que nadie te deje ni que se mueran, antes has sacado la fuerza necesaria para irte tú, con dignidad, sin mirar atrás, como si fueras a convertirte en estatua de sal...
Y una frase te viene a la cabeza: “Muerte al Arrogante”.
De repente un dibujo de un corazón en la pared, un simple dibujo que me reactiva una serie de recuerdos, hace dos años, mi amigo y yo en una sala de tatoos, y él diciéndole al chico de dentro que quería un tatuaje que simbolizara el amor, pero no el amor de pareja o de familia, sino el amor universal…
Y se me vino la imagen a la cabeza ahora, la imagen del mandala del chakra del corazón: Anahata, de pronto supe que ese era el símbolo para él… Si estuviera hoy vivo le habría llamado corriendo para decírselo: “¡Nene, encontré tu tatoo!” pero la realidad es que murió pocos meses después de aquel día y yo borré su teléfono…
Entonces busqué, busqué imágenes de Anahata y empecé a leer sobre los chakras, y descubrí como de forma curiosa podía adaptar esos significados a mis procesos internos y encajaba todo… Y comencé a oír las palabras de mi amigo. Siempre le veo en aquel lugar donde fuimos los dos juntos por última vez, junto a la estatua hindú en aquel centro donde salimos riendo como locos… él decía: “Nena, todo esto es pura parafernalia, el hinduismo, los mantras, cualquier religión… la verdad es más simple, todo es amor, eso es lo único que importa…”
En ese momento no entendí del todo la profundidad de lo que me decía, pero ahora, al recordarlo, me invadió una verdad absoluta, mis deseos, mis anhelos… Ahí estaba yo, en cada punto de la vorágine, en cada cosa y persona que he querido y deseado…
Y en ese instante sentí que él nunca se había ido, ni él ni ninguno de mis grandes ausentes… De repente mis miedos pasaron a un segundo plano, porque me he dado cuenta de que nunca he estado sola, de que nunca lo estaré, porque el amor siempre está ahí, dentro de ti… y siempre aparecen las personas en el momento adecuado, sólo que no han de ser las que tú quieres en cada momento ni te han de querer de la forma que elijas tú, pero si no te cierras, si abres tus puertas, están ahí… toda la vida, de manera incondicional, la gente entra y sale de tu corazón haciendo girar sus ruedas y la tuya. Y comprendí que nadie es realmente tan importante como para hacerte tambalear y que tampoco yo lo soy para nadie… pero que pese a eso cada persona es única e insustituible y que eso no importa para que desee amar y que me amen y compartir cada momento que pase, y reír… y tocar… me doy cuenta de que toco poco, y menos dejo que me toquen…
Entonces oigo en mi interior ese sonido… ANAHATA, la voz pura que no surge de ningún roce… ANAHATA… mi corazón que canta.
Y así doy permisos… doy permiso para que me quieran de la forma que cada uno elija, doy permiso para quien quiera entrar y para quien quiera salir, doy permiso para que me dejen o dejar yo, para que se vayan sea de la forma que cada uno elija… Le doy permiso a la muerte para que cumpla su papel y a la vida para que cumpla el suyo… Que sea lo que cada uno quiera que sea, respetando la decisión del otro y haciendo respetar la mía.
Y siento que no quiero más restricción de abrazos, de palabras… No razonar tanto, no presuponer qué piensa el otro o por qué hace lo que hace, que cada uno se encargue de ese trabajo consigo mismo, a mí me sobran los motivos para amar…
Quiero disfrutar de lo que haya y le doy permiso al dolor y a la rabia si tienen que cogerme más veces, porque soy humana y no soy el puto Dalai Lama.
Que gire la rueda…
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