Soy quien bordo tu monograma
con lágrimas de estrellas.
Voz que te designa.
Aurora, abriendo al sol
las puertas del Oriente.
Un delirio remoto, reclamandote.
Vaivén taciturno del tiempo.
Encharca tus ojos
en lo profundo de mi palabra,
traspone la periferia,
disfruta el quebranto,
desgaja el signo.
Soy solo fantasía,
amaneciendo en tu cielo.
Amarraré mi emoción
a orilla del mar que amas,
seamos cómplices de lo indecible,
cada día regresaré,
siendo tu Aurora.
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