Acá estoy, libros leídos colgando del techo, ya no son solo palabras,
dolor y risas rotas desparramadas en la cama aun vacía de secretos,
y un recuerdo muerto de miedo acurrucado en un rincón del cuarto.
Beso una vez más el portarretatrato silencioso que guarda tu nombre,
intento olvidar lo que no me has dicho ayer,
y es inevitable que aparezca en mi mente lo que seguro dirás mañana,
el silencio tapa mi boca y me obliga a callar, para quedar así,
sólo con la compañía de tu ausencia.
Cierro los ojos... una vez más el beso de nadie en mis párpados.
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