Raspando el miedo
En una noche fría como hoy, are brotar de las yemas duras y fieles de mis dedos, el aparecer rasante de mi alma iluminada, Pienso que ya es un poco tarde, pero aun así desde el horizonte más lejano de mis versos, exprimiré la magia que a cada segundo brota de mis poros, esos ya observados por la vista veleidosa de la gente, que ha sobrepasado él limite de sus creencias. hoy podría empezar de nuevo a vivir, pero no puedo, ya piso tierra firme en cada palpito de sangre
De las miradas de envidia y de arrogancia que desaparecen tan rápido como las teclas en mis manos. No he podido olvidar jamás las ganas rotas de llegar a la cima, pero si bien la cruzo con cada una de mis letras, quisiera raspar el viento para hacerlo ceniza y escribirlo de nuevo.
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