Tu mirada, esquiva y vespertina
aleja mis deseos y mi angustia
por tenerte,
de poseer tu sí,
de redimirte
a través de un tú y yo,
de avanzada.
Y... te fuiste.
Y me alegré.
Y aquella mirada esquiva y vespertina
se perdió en la nada.
Otros ojos ya me miran,
ya me tocan
y me darán el sí
que tanto anhelo,
En un suspiro,
en un lamento...
en una madrugada..
|