Esperaba
tu boca
desde el tiempo
desde el mundo.
Descubrí
tu fachada
tu caricia extraviada
que disgrega
y se escabulle yace
olvidada
sin voluntad ni dominio
silenciosa y profunda
avanza
tropieza y cae
sin estrellas ni luna.
Mientras
el sol se adormece
tus juegos
suenan misteriosos
sobre el cálido
tiempo de la vida
y después de la tormenta
vibras.
Entre las hierbas altas
a la deriva
mi alma te escucha.
MARÍA DEL ROSARIO ALESSANDRINI. |