El sorteo
- ¿Vos estas segura que el papelito esta adentro, segura, segura?
La mujer resopló fastidiosa y muy enojada respondió.
- Si, estoy segura, esta adentro.
- Se lo diste en la mano al papelito o lo pusiste vos misma dentro de la caja.
- Se lo di en la mano.
- Te pasó para el cuarto, te cagó, ¿no te dije que no se lo des, que lo pongas vos misma?
Ella no contesto, simplemente lo miro molesta.
- No se porque me miras con esa cara, -continuo él- ¿no sabes quien es la pendeja que anda recogiendo los papelitos, no sabes que es la nieta del presidente?, ¿¡que casualidad no!?
- Siempre el mismo desconfiado vos.
- ¿Yo desconfiado? ¿Quién ganó el año pasado la plancha a vapor? la Bety, la mujer del presidente, y la orden de compra en la “Reina Elena”, ¿quien la ganó?, la Susana, la prima del delincuente del presidente, mira, prefiero ser un desconfiado y no una boluda como vos o un mogólico como todos estos que se dejan robar en sus narices.
La charla se interrumpió momentáneamente ante la irrupción de una de las mozas que se acerco a la mesa.
- ¿Un choripán más don Alberto?
- No querida, muchas gracias.
Una vez que la muchacha se retiro de la mesa, don Alberto se desajusto un poco el cinto del pantalón, se acomodo y prosiguió.
- ¿Cómo te crees que el delincuente hizo la guita, como compro la quinta en Funes, el auto, y todo eso que tiene?, un premio acá otro allá y así de a poquito, despacito, una fortuna hizo.
- No digas estupideces, la casa de Funes se la dejaron los suegros, los padres de ella.
- ¿Y el viaje a Camboriu, quince días se quedo el delincuente?
- El Claudio los invito, el hijo menor, el medico que vive en España que vino de visita y se llevo toda la familia de vacaciones.
- ¿Por lo menos anotaste bien nuestros nombres, con linda letra, que se entienda, mira que el estafador este con la excusa de que no se puede leer te lo impugna?
En ese momento, el presidente, un hombre mayor, flaco, desgarbado, con un lento y cansino andar, subió al escenario, se paro frente al micrófono y dijo.
- Buenas noches a todos, gracias por su presencia en la ya tradicional cena de fin de año de nuestro querido “Club Social y Deportivo Zona Sur”, ahora procederemos al sorteo del termo y el equipo de mate que muy gentilmente donó la familia Gómez.
La niña que sostenía la caja con todos los papelitos, subió al escenario, se acerco al presidente, este acaricio tiernamente a la chiquilla, a continuación, introdujo su mano dentro de la caja, revolvió un poco y recogió uno de los papelitos.
La niña se retiro, el presidente saco sus lentes del bolsillo de su camisa, luego, miro el papelito, una dulce sonrisa pareció nacer en su desalineada boca, volvió a poner las gafas en su bolsillo y dijo.
- Nuevamente quiero agradecer su presencia, y pido disculpas si no puedo ser claro a la hora de hablar, pero creo que la nostalgia me ha ganado, la sana emoción que producen los gratos recuerdos me ha vencido, nostalgia producto de miles de recuerdos que vinieron a mi al leer el nombre del ganador, un hombre de la casa, un hombre del club, por eso mi felicidad, por eso la alegría y el orgullo de tener la posibilidad, el privilegio de entregarle el premio, el termo y el equipo de mate que muy amablemente donó la familia Gómez, nada más y nada menos, que a nuestro queridísimo don Alberto.
Don Alberto, al escuchar su nombre salto de alegría de su asiento, beso a su mujer y con las manos en alto, como festejando un gol, subió al escenario, para luego recibir el premio, no sin antes unirse en un fuerte y emotivo abrazo con el presidente, abrazo acompañado con un cálido pero ruidoso aplauso, de pie, de todo el público presente.
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