Nos reconocimos como seres despiertos al tiempo;
sin género, ni lugar de residencia.
Ausencia yo, tú camino que invadía mi muerte en
surcos de esta ciudad que han decidido separarnos.
Distancia tú, yo anclado en los versos que me acaban
por llevarlos despacio hasta tu vientre, y tu silencio.
Sospecho que te irás a través de estas palabras
despacio, sin retorno hasta tu niñez.
Pero si vuelves entre silabas encuéntrame aquí,
sin sonidos, sin posturas, esperando a que vuelvas
a la ausencia tuya y mi distancia
De los que conocemos
|