Pobre Richard quedo solo en su inmensidad, una inmensidad llena de objetos materiales. Mientras llora y percibe los objetos se da cuenta que no percibe amor, ni siquiera calor.
Pobre Richard ya no percibe los enamoramientos, ni percibe la mano calida de alguien que gélidamente lo discute para luego amarlo placenteramente.
Ni un ella ni un el, se encuentra solo dándose cuenta que el dinero no es real, es solo un invento de la sociedad, tan fiduciaria y falso.
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