Ah, el dulce olor de la sangre
el suave balsamo anestesiante
del vital fluido,
el profuso borbotear del cadaverico cuerpo.
Es mi sangre? No!, no puede serlo.
Es la suya? Quizas
tal vez en algun lugar
del universo
en donde ella esta y yo no puedo
se desangra a la velocidad del rayo
gota por gota, segundo a segundo...
no lo se, quizas esta muriendo
y yo, el vampiro de su vida,
renaciendo. |