Oye la orgiastica danza
que las hadas ejecutan
en el silencio nocturno
bajo la luz de la luna;
oye fluir de sus labios
el canto de la lujuria,
perversas notas que hieren
tu carne como una aguja.
Mira las sombras malignas
que sus contornos dibujan
y mira en medio de ellas
a la reina de las brujas,
Lilith, la perfida esposa,
de las lamias diosa inmunda,
bailar de una hoguera en torno
completamente desnuda.
Da tus sentidos al viento
y a la demencia tus dudas,
la gran hora ya se acerca,
ya las trompetas anuncian
del mundo el postrer momento
que los demonios denuncian
en tetricas maldiciones:
pecado en las bocas mudas.
Entrega al festin tu cuerpo,
la carne es materia absurda.
Entregate a los placeres
de la noche mas impura,
bebamos sangre, comamos
carroña en las sepulturas.
Entrega a los vicios tu alma...
el alma es una basura.
Oye el canto de las hadas
sin desdeñar a las musas
que en hermandad se divierten
con tu alma y con su envoltura;
no digas nada y observa,
guarda silencio y escucha,
ya de sus garras malditas
no podras librarte nunca. |