Santa Mónica es la misma, desde que te has ido
a pesar de que una línea de pavimento te separó de ella.
Santa Mónica luminosa de escarcha,
fulgor de diamantina en calle polvosa y pisada.
Santa Mónica que no se queda sin su conocido marihuano, la vecina chismosa,
un matricida solterón, dos artistas de antaño
y mas de tres leyendas urbanas.
Santa Mónica en fiestas llora petalos de plástico
flores de popotillo para la quinceañera, la novia y el occiso.
Fuente seca de letargo sore la cruz, el columpio oxidado y los niños han crecido porque
muchos se han largado
van hacia mañana, convertidos en Don Nadie
con dinero de Monopoly robado.
Santa Mónica de la avenida garapiñada,
de la iglesia comprada, de la santa apuñalada
no cambia, es todo lo mismo
esta mas vacío, pero sabe mas viejo.
El polvo nos ensucia las medias. |