Puedo escribir,
sentada en el abismo
de todas mis penas,
un poema de amor y otro de tristeza.
Ambos silenciosos se entrelazan
como mullidas hiedras
en el muro de los recuerdos.
Puedo,
ir sola vagando por el mundo.
Mas no puedo,
vida arrancarte
de mi corazon agonico.
A hierro candente
gravaron en el tu nombre.
Los dioses de lo antiguo
los dioses delo eterno.
Y sin tu desearlo,
fuiste su unico dueño.
Aca tu sierva espera...
bajo la profanada luna,
mientras florecen las rosas
y se deshojan en la fatal espera.
Puedo,
susurrar al viento
tu nombre amado.
Mas no encontrara eco
en su llamado.
Puede el tiempo
borrar todas las huellas
que dejaron los espinos.
Pueden las estrellas
apagar su luz,
mas mi corazon no puede
morir asi
amortajado de amor y tristeza,
en la eterna espera.
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