Sobre tu cadáver verteré mi semen,
Esa tórrida sustancia nacida del deseo,
Rasgare, morderé, atacare con saña
La morbidez de tu cuerpo.
Te amare hasta el postrer instante
Sin límites ni receso
Me beberé los licores
Embriagantes de tu sexo;
Tu sexo húmedo cual tu boca;
Tu sexo, nido de cíclopes,
Caverna de lo prohibido…
Entonces, y como ahora,
Te amare como el primer momento.
Estarás muerta
Pero yo te matare de nuevo,
Estarás ida,
Pero mis besos te traerán de vuelta.
Tus ojos estarán ausentes, tu piel estará fría;
Pero yo, a tus ojos les daré la luz
Y a tu piel la quemara mi fuego.
Morderé sin compasión tu boca
Y demente mirare tus ojos,
Derretiré con mi saliva el hielo
De tus marmóreas manos;
Gritare que te quiero y que te quiero,
Me beberé en tus labios el silencio,
Te alabare, te adorare, te llamare mi Diosa,
Dibujare tu cuerpo con mis manos,
Me moriré también sobre tu cuerpo,
Embriagado de ti, de tu veneno;
Moriré, morirás, nos moriremos…
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