Es medianoche de algún día de la semana. No tengo idea de cuánto tiempo he dormido. La luz del cuarto ha hecho eco en mis ojos. No pasa nada si me quedo hasta la mañana. Supongo.
- ¿Qué ha paso Feiro? pregunto Siphr mientras acomoda su maleta en el suelo de la sala.
- Nos atacaron en el centro señorita.
- ¿Quién? pregunto con una mirada de seriedad.
- Uxuc ca no.
- Uno de los cuatro.
- También tiene que saber que su Elena está grave, puede que no viva.
- ¿Elena? pregunto desconcertada.
- Sí, Elena Sardovia, su ex-alumna. Está en el hospital privado.
- ¿Dónde está Altair?
- En su habitación. Perdió el conocimiento, esta junto a Elena.
- ¿Por qué no te comunicaste inmediatamente?
- Fue esta tarde señorita Siphr, me ha encontrado aquí al venir a recoger algo de ropa para el joven.
- Vamos
¿Por qué a Elena? piensa para sus adentros Siphr, mientras el coche recorre aprisa las avenidas de la ciudad, las luces parecen iluminar con mayor fuerza después de la lluvia, mientras la mujer sigue inmersa en sus pensamientos uno de los cuatro ha hecho estragos en la ciudad, ¿Por qué a mi alumna?
- Feiro se dirigió a Feiro con una voz seria ¿Cómo ocurrió?
En la habitación.
Me siento desconcertado dice Altaír, mientras presta atención a un zumbido que escucha del aire acondicionado de afuera, mira a la ventana tratando de ubicar el lugar en donde se encuentra, escucha algunos pasos del otro lado de la puerta, pero nada que pueda identificar, la habitación tiene un color blanco, del lado derecho hay un sillón, enfrente de la cama un televisor LCD de 24 y al lado de él hay una muchacha. Altaír se da media vuelta, mira el rostro de la chica, la reconoce, una rápida sucesión de eventos pasan por su cabeza, recuerda, recuerda quién es ella.
Doce horas antes.
- Mayordomo no había necesidad de que me acompañarás ¿sabes cuántas veces he venido a Aguascalientes? Aquí nací.
- Se lo comenta a la señorita Siphr y al señor Leonardo que me han pedido que lo acompañe mientras esté bajo mi instrucción.
- ¡Asco! dijo Altaír mientras hace una mueca te has de sentir el Papá de los pollitos. Mira hagamos un trato: te vas a comer unos churritos ahí con el de las palomitas y me dejas ir a buscar lo que quiero, dame media hora en solitario, dame un respiro.
- Solo media hora joven Altaír dijo con una mirada de asombro, no esperaba la proposición, sino por el contrario toda la pelea que ha venido haciendo nos veremos aquí junto a esta tienda de lentes.
- Dalo por hecho Mayor
- hizo una pausa mientras disminuye su tono de voz y alza el dedo pulgar de su mano derecha Feiro, nos veremos aquí.
Por fin un respiro dijeron ambos dentro de sí.
Altaír fue a una tienda donde vendían chucherías, supuestamente venidas de otros países, todas de baja calidad. Iba entrando cuando choco con un hombre viejo, canoso, con sombrero y traje blanco, su cara denotaba madurez, pero apenas se veían arrugas, de complexión robusta, podría decirse que hace ejercicio.
- Disculpe señor dijo Altaír finalmente pero fíjese, casi me tira.
- Disculpe joven, no esperaba que su cuerpo fuera tan ligero dijo mientras sacaba un pañuelo del bolsillo del saco para limpiarse un poco humedad en su mano pero yo soy el que le aconsejaría tener más cuidado, un hombre de edad es claro que rara vez podría con el físico de una persona de su edad.
- Bien, ahora que nos hemos entendido, podemos seguir nuestro camino.
- Me llamo estiro su brazo en señal de saludo Uxub Xa Xac.
- ¿Perdón? ¿Utuz qué? dijo con sarcasmo Altaír.
- Uxub joven.
- Pues tiene nombre de reliquia, sin ofender.
- ¿Usted es tan insolente como su edad?
-
- se quedo callado, en cierta manera no le importo el comentario del viejo.
- Discúlpeme, tengo una cita a la cual no puedo llegar tarde.
- ¡Que le vaya bien! dijo después de que el hombre abandonará la tienda en la que tropezaron cuídese y abríguese, no vaya a ser el demonio y le dé un resfriado abuelito. Uxub
para nombrecito, se me hace que lo saco de los Mexicas, época en la que seguro vivió.
Altaír continuo mirando los puestos, fue a una tienda de música y miro un poco, estaba por cumplirse el tiempo establecido, cuando un estruendo sacudió todo el lugar.
Altaír salió del establecimiento en donde se encontraba, una violenta ráfaga de viento sacudió el lugar, cerro sus ojos con fuerza, cuando los abrió observo el cuerpo de una mujer dirigirse directamente hacia él, abrió los brazos para tratar de agarrarla pero se quedo estupefacto, al momento del contacto el cuerpo se convirtió en una brisa, dio media vuelta y observo como el aire se condesaba y formaba la silueta de chica, no debía pasar de los veinte años.
- ¡Agáchate! grito la mujer, pero fue demasiado tarde, una segunda lanza de agua atravesó el cuerpo de Altaír, cayó de rodillas, mientras la mujer eludió una tercera lanza, esta vez hecha de hielo.
El hombre descendió del gran pilar de hielo en el que se encontraba hasta el cuerpo de Altaír, ayudado por un puente congelado que se formo momentos antes.
- No esperaba esto dijo el hombre mientras se acomoda el sombrero en color blanco hace apenas unos minutos hablaba con usted y ahora yace muerto. Interesante. Ahora, se una buena mujer y deja de moverte, para que nuestra organización haya pedido mi intervención directa es porque los hiciste enojar bastante. Elena Sardovia.
Rumbo al Hospital.
- Salí presuroso de la heladería, mire sobre la protección tratando de ubicar el lugar donde se escucho, lo que me pareció una bomba le dice Feiro a la señorita Siphr cuando mire gran parte del primer nivel del sótano lleno de hielo, trozos pequeños y grandes y una columna se erguía en el centro, Uxub estaba ahí en persona buscando, cuando lanzo una gran lanza hecha de agua concentrada contra una persona, se estrello contra un muro de aire, fue cuando me percate que algún conocido había hecho algún movimiento por su cuenta.
- ¿Qué demonios paso Elena? se pregunto por dentro Siphr.
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DTWiil - Lease las previas en mi mismo. |