La tormenta dibuja en el cielo
Un margen de plata
Y estalla sobre la tierra
En un inminso y pegajoso espasmo
La espuma volandera
Se desprende de un mar resacoso
Y refresca nuestros descompuestos rostros
Nuestros ocultos cuerpos
Se alzan
En la sombría tibieza de los deseos dormidos
Nos despertamos de la siesta
Hostigados por los chinches
Y el rápido lametón de las olas
Sobre la playa donde baila el azur
Eres tú, mi amor
Y llueve. |