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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El bohemio calavera

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El bohemio calavera no admite que sus ingratos amigos le digan calavera. Ellos lo respetan por el dinero que les gasta en licor en esa vieja cantina del barrio, él lo sabe y no le importa. Solo una viejecita pronuncia de seguido ¡calavera eres una luz tenue que parece que estuvieras cansado de alumbrar!
Al bohemio hace 20 años que su ensueño tubo el epilogo de su vida debido a una enfermedad terminal.
El brebaje de aquella ilustre dama que le regalaba luz a su vida, con estrellas que danzaban en su corazón, dejando huellas de un amor que cubría de felicidades esas eternas primaveras. Todo esto ha dejado al bohemio cargando una cruz, agónico desde aquel trunco amor que por culpa del destino desapareció.
Solo las cantinas van de la mano con la noche, y la distracción que le traza felicidad es el veneno del licor, acompañado de sus dos amigos imaginarios, que tambaleando y renegando y hablando solo, se sienta en la barra del bar pidiendo siempre tres copas de licor.
Un grito lleno de lagrimas retumba en aquella cantina ¡no me digan calavera! que ustedes no saben la bruma que carga mi corazón, y que cada día derrama lagrimas de sangre vagando en un mundo sin razón para mi, llenándome de dolor y de desgracia a causa de aquel fatal destino que me robo ¡mi alegría! ayy… Dios mío perdóname.
Todos en el bar se miran desconsolados. Hipócritas, en medio de sus tragos a un borracho que habla solo, pero en el momento menos pensado después del sonido estridente de su copa, las tres están vacías.
Entre ellos, los del bar se comentan que lo del bohemio es una creación ficticia por causa del licor, pero no se explican lo de las copas vacías, ni el cantinero que más cerca esta.
Su amigo imaginario, el del lado izquierdo le dice, que no muestre su dolor, que niegue su pena, que a nadie le importa tus pesares y que un hombre no llora.
El otro amigo imaginario, el de la derecha. No discute, solo exclama que los tres somos uno solo, y que no se siente orgulloso de saber de lo que continua será fatal.
El bohemio pide tres copas más de licor, este se marcha de la cantina pronunciando su grito bohemio ya sin ninguna esperanza en su vida.
El vicio del licor entre las calles de su barrio sombrío y arrabales, el continua llevando su condena colmado de espinas despiadadas.
Después de algún tiempo el bohemio está en una tumba fría, donde solo lo acompañan las oraciones de la viejecita, su madre.
j.c.n-2009-9-noviembre.

Texto agregado el 15-11-2009, y leído por 193 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2009-11-15 23:37:38 qué triste. Y sí, iba a acabar bajo tierra. Pobre la vieja. Me gustó lo de los amigos imaginarios y las copas vacías. churrinche
 
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