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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Esperanzas de un corazón 2010

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Es un día normal, viajo en un transporte público por medio de las nubes admirando ese hermoso crepúsculo que deja ver a mis grandes montañas reír.
Busco en mis bolsillos y saco hojas verdes de esperanza. Me distraigo con el reflejo del sol en el agua que levita por los aires, Comienzo a soñar, mi corazón late a 1000 cuando veo sus dos ojos grandes negros, que parecen dos soles que brillan entre siglos llegando a mi tiempo y espacio para llenar de primaveras bastas a mi corazón.
No soy un santo y he tocado fondos miserables. Subo los escalones porque me siento vivo, porque cada vez que me ataca la injusticia proclamo el ocaso en mi mente y viajo a la velocidad de la luz, el cual dobla y estira mi espacio uniendo las nubes al borde de la galaxia y deja un monumental destello hacia mi hija, mi princesita ¡deslumbrado estoy! Y rio, porque en mi ley de atracción, la de mi mente nada se evapora.
En mi sacrificio he logrado una vida y lo cual descubrí que hay mucho para construir, esperanzado en mi princesita isabella. No hay nada perdido, todo está bien, todo está mil veces mejor.
Voy más maduro y consiente hacia mis añoranzas que proclamo desde el poder de mi mente que crece sin freno.
Estoy en un camino de felicidad sin retorno desde lo más alto de la cima, y los murmuros frustrados que crecen como contaminación y se esconden entre frágiles inocentes, que quieren hacer caer cielos azules y tragarse a mi ANTIOQUIA en ciclos que quieren silenciar en cloacas mi esperanza de corazón.
Verdugos que quieren borrar mi arte de sensibilidades plasmadas en hojas de cuadernos reciclados, con fachas mágicas malevas. Casare a los verdugos alimentando mis pensamientos desde los principios de mis errores.
Ejercito mi mente, revolucionando entre punzadas que oscurecen y retardan mis mañanas, y me doy cuenta de que no estoy soñando. Antes estaba resistiendo, ya resurjo como un elixir meditando al lado de mi hija, pasando milenios cuando ella me vacila y yo rio.
Me bajo del bus, después de que las nubes acarician mi rostro ¡que mente linda! Arduo trabajo mantenerla pero con ella conquisto mi esperanza de corazón a cada instante, TE AMO HIJA MIA. Nadie podrá alejarte de mí, como el héroe que soy dando gracias cuando amanece por todo lo que tengo y que tendré.
Real, viviendo en un mundo de cuento ¡que afortunado soy!
j.c.n –diciembre 2009-12-31
Gracias a los que aportan para seguir aprendiendo, mil orquídeas que explotan en estrellas de colores para ellos desde mi tierra. Los que no sirven sean bendecidos con salud y vida.



Texto agregado el 01-01-2010, y leído por 173 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2010-01-01 06:31:56 Muy bella prosa. Un placer leerte saludos. siemprearena
 
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