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El Hombre y El Laberinto El hombre se detuvo un momento a la entrada del laberinto. Frente a él se erguía una puerta de dimensiones incalculables que parecía más el cráter vertical de un volcán que una puerta. Decidido a conquistar sus temores y convertirse en héroe mitológico, el hombre abrió la puerta y se apresuró a entrar. La puerta se cerró detrás de él y, hasta ese momento, el hombre recordó que afuera, sobre la piedra que le sirvió de descanso, había olvidado el mapa que conducía a la salida. Conciente de que la puerta sólo se abría por fuera, dio media vuelta y comenzó a andar el camino a ciegas... La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |