MUSICA
I: El ritmo entretiene la mente. La música satisface al espíritu.
II: Imagino una canción tan peculiar que nadie pudiese comentar sobre ella. Tan personal que no se conociera nunca su autor. Tan oportuna que fuese imposible precisar, llegado el caso, si se escuchó por primera vez en la radio hace cincuenta años o la semana pasada. Tan auténtica que la Academia de la Música no sabría si darle todos los premios o ninguno.
Y me pregunto: ¿la imagino o la extraño?
Imagino una obra musical en donde cada acorde de cada instrumento fuese distinto en todo sentido; y que resultase más que agradable; aun cuando durara un segundo; tiempo necesario para tomar unas vacaciones eternas.
III: El compact disc contiene vida. El long play poseía alma.
IV: Algunos afortunados estudian la arquitectura de la música. Yo me conformo con sentir mis ojos inundados.
V: El blues nos obsequia el gran consuelo; tomando a cambio un poco de nuestra olvidada bondad.
Cambiaría mi literatura por unas cuantas notas originales de blues que lograse crear. -Pero bueno, me bajo de mi nube; reconociendo que la originalidad del blues le pertenece por completo a ciertos mulatos tan grandes como anónimos.
VI: El rapp y sus derivados son un insufrible blues mecánico.
VII: ¿Es el ritmo o la pausa el que determina ciertos compases?
VIII: La música es la única de las artes que todo ser vivo puede experimentar por medio del tacto. Es la mejor de las artes, debido a que el cuerpo la posee por completo.
IX: Para algunas personas de mi generación, Page, Clapton, Mercury, Anderson, Jagger, Lennon, entre otros, fueron sus ídolos. En mi caso se convirtieron, madrugada tras madrugada, en confidentes.
X: El rock dejó de trascender cuando los productores prefirieron a grupos musicales que hipnotizaran la vista y el oído de la gente -en este orden; por supuesto, con la insuperable ayuda de la mercadotecnia-; evitando a toda costa que siguiese aflorando una cristalina sensibilidad en la juventud; que los jóvenes pensaran.
Es distinto ser ingenuo que ser tarado; pero lo peor es ser ingenuo y posteriormente un tarado que consume rock comercial.
El Rock no se puede consumir; más bien se descubre, se asimila, se ama.
XI: ¿Qué diferencia puede haber entre el vigor de Beethoven y el rigor de Led Zeppelin? A final de cuentas los dos nos guían hacia un llanto reparador.
XII: En su origen, la intención del rock no fue plantear; a pesar de que terminó por ofrecerlo todo.
XIII: La idea generalizada que se tiene acerca de Elvis Presley está muy por encima de la que él tenía de sí mismo. La que se tiene de Jim Morrison se encuentra muy por debajo de la que él tenía de sí.
XIV: Existen grabaciones clásicas del rock sesentero y setentero en las que apenas se logra percibir, entre otros pequeños detalles, el rechinido del pedal de la batería: época en la que era más importante exponer que -visceralmente- vender.
XV: Tchaikovsky, sin proponérselo -lógicamente-, puso los cimientos del hard-rock.
XVI: Los indicios del hippismo están en San Francisco de Asís. Su único error fue casarse con un dogma.
XVII: Hoy que te has ido, como nunca la pena es inexpresable: Here comes the Sun, my sweet George Harrison.
XVIII: Imagino a John Lennon en un Umplugged: seguramente guardaría el silencio necesario hasta que MTV diera una buena excusa.
Jannis Joplin, por su parte, hubiera comenzado a reír hasta que todos terminaran carcajeando.
Jimmi Hendrix incendiaría el escenario; no su guitarra. Morrison tan sólo suspiraría, para luego marcharse.
XIX: Mi vida solía guiarla una especie de “Magical Mystery Tour”, progresando pregrabando una especie de asimilación en reversa. Conducido a los Campos de Fresa para entrevistarme con el Hombre Huevo.
Ahora, la cinta es la autopista y mi vida un fragmento impronunciable; al menos mientras McCartney termina su ponencia en el estereo.
XX: La música es realmente buena cuando segundas versiones no logran arrancarle su esencia.
XXI: El guapango, el blues y la cítara, los tres son hermanos carnales.
XXII: Pasado el mediodía regresé a casa sin haber podido entrar a ninguna clase.
La impotencia me orilló a prender la radio; tirándome sobre mi cama, escuchando sin fin esas plegarias programadas de tiempo completo. Los locutores de Radio Exitos, La Pantera y Radio Capital daban pormenores de lo sucedido la noche anterior.
¿Qué había sucedido? Esto era lo que se preguntaban cientos de velas iluminando esa terrible oscuridad de Central Park. ¡Cómo explicarle a todas esas estrellas que John Lennon había sido asesinado!
XXIII: Un tango adquiere su máxima expresión al ser interpretado en francés.
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