DIOS
I: Para acercarse a Eso, el punto de partida no es la razón; sino la afinidad de susceptibilidades.
La gente percibe afinidad hacia Eso mientras menos Lo mencione; en cuanto evite Imponerle un nombre, un calificativo.
II: La máxima imaginación es la naturaleza. Por otra parte, creo que Eso no tiene recato ni pudor; por naturaleza, no por convicción.
La naturaleza confía en sí misma.
III: Si adoras, ignoras. Me disgusta Adorarlo; adoro Sonreírle.
La adoración de las masas refleja la neutralidad de sus emociones.
IV: Todos los excesos son malos; excepto los de calidad: La inspiración se vale del exceso, y Eso le obsequia calidad.
V: Ante la inseguridad de la gente, benévolo y misericordioso –hasta el límite del absurdo- resulta ser su Eso. Frente a la seguridad, justo suele ser el yo.
VI: Imagino a Cristo: en lugar de esa cruz, se encuentra preso en una camisa de fuerza; a cambio de aquel rostro prefabricado, me atraviesa en un instante con Su risa desencajada. Finalmente, abriendo Sus labios, me reprende: “¡Es que tampoco crees lo que ves!”
VII: Dentro de Su camisa de fuerza, el Cristo, al igual que yo y uno que otro loco, al fin interpretamos a nuestro amigo desconocido -los que oían ya se han marchado-. Entonces, el Espíritu Magnífico suspira perdurable, tira el script al suelo, amenazándonos con la mirada:
-… Con ustedes quería platicar.
(Carlos Castaneda sabrá perdonar mi atrevimiento).
VIII: Un dedo, ¿es algo vital, a la vez accionado por algo vivo? La Tierra, ¿es singular energía que provoca vida? ¿parte de algo vital que a la vez también es accionado por algo vivo?
IX: La Creación es relativa. Su consecuencia absoluta.
X: Dudo que Eso sea tan vulgar como para perdonar, en un nivel visceral. Más bien intuyo que la palabra perdonar, tal y como nosotros la interpretamos, es uno de los innumerables calificativos que el humano le ha impuesto a una inquietud que aún no logra asimilar.
No me parece que el hecho de estar vivo sea una suerte; sino algo muy superior a este concepto; incomprensible para mí.
XI: Yo he probado a Eso, Eso sabe a Verónica. Yo he olido a Eso, Eso suele habitar las arboledas. Yo he intuido a Eso: Eso pende cotidiano de un hilo frente a mis ojos.
XII: Cristo sigue carcajeando desde su celda. Aquí afuera, planeamos…
XIII: Los domingos, quizás, Eso todavía acostumbra descansar. Se entretendrá con una peculiar y legionaria clase de humanos: los pendejos. ¡Qué más le queda al Pobre!
XIV: Un amigo me dijo: “Cómo me gustaría que la vida normal fuese con las sensaciones del enamoramiento, estando a la vez medio borracho”.
Ese amigo se encontraba bien guiado.
XV: La vela en el centro de la mesa maldijo con horrenda danza a la llama que la poseía.
-Me aborrecerán antes de morir –dijo El.
Inclusive la lluvia sabía que así debía de ser. El aludido maldijo al guionista; no al escritor original.
El gallo de los Korn Flackes se posó solemne sobre el paquete, abriendo sus alas, vociferando el pánico...
Twenty Century Fox ganó una fortuna.
XVI: Preferiría escuchar la tos de Dios antes de que empiecen a recitarme la palabra de Dios.
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