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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / La gran torre de marfil

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Entre días sin sol y noches tristes el duende enguars construyo una gran torre de marfil en la cima de una montaña.
Enguars tiene el cabello muy largo, su piel lleva manchas amarillas, ojos oblicuos y orejas grandes, tiene la estatura de una persona normal aunque es hijo de duendes enanos, el se puede convertir en lo que desee. El duende enguars busca tesoros entre valles, bosques y tinieblas frías, pero un día al pasar por un sendero escarpado diviso a una diosa de nombre trincia Elena cabalgando en su caballo tanguido, acompañado de tibidio su eterno amor.
Trincia Elena. Su cabello es color rosa y violeta envuelto en tranzas, su rostro tierno con sus cejas pobladas la distinguen de las demás, nariz respingada y boca grande.
Su amado es muy corpulento, ojos azules, cabello amarillo nariz larga y mentón puntiagudo.

Sus intactos lazos se fortalecieron entre anhelados sueños, que en las sabanas eternas llenaban de vida su interior. No se ocultaban sus sonrisas aunque temibles tormentas pasajeras azotaran su paraíso terrenal.
Febril amor de los dos enamorados que hacían conciliar la noche con el día, sin escapar de los ojos errantes de enguars, que no daban tregua.
El duende quiere que esa diosa, la que roba su mirada sea su estrella.

Enguars tiene un jardín de colección. Ese jardín está lleno de primorosos pétalos luminosos que llevan a cominos muy largos.
Tibidio en una tarde colmada de niebla cabalga en su corcel chirrillo rumbo donde se encuentra su ferviente amor. Un rumbo diferente sin querer toma a causa de la niebla que de un momento a otro arribo, al instante desapareció y este se percata de se extravió.

La diosa trincia Elena cree que su amado la dejo plantada para no unirse en matrimonio, de repente enguars aparece como príncipe luciente destellando entre las pupilas de la diosa con sus tesoros que exhibe pretencioso.
Trincia cae rendida a sus pies y perpetuo su destino ante lo material. Después de mucho tiempo de vivir en la gran torre de marfil desea encontrar el amor verdadero, su príncipe azul, el interior de su príncipe azul y lo que descubre es a enguars.
La diosa no quiere estar con él y este la enclaustra en la gran torre de marfil, donde todo lo añorado de esta vida por ella habita allí, los hermosos, cuantiosos y únicos tesoros.
La entrada de la torre fue sellada y solo dejo enguars una ventana para que admirara el verdadero mundo exterior.

Tibidio busco, busco y busco hasta que dio frutos su perseverancia el sueño de crear la posteridad con su amada trincia. A lo lejos la vio en esa torre, su corazón lucio de felicidad.
El hombre sembró una palma de cera mágica y en un instante creció hasta llegar a la ventana y ver la hermosa diosa. Tibidio la sorprende, trincia no es la misma, solo se acicala con esos hermosos tesoros que la rodean.
La mujer llora y donde caen sus lágrimas deshace el oro. Tibidio no lo puede creer su adorada solo ama la riqueza, que no es de ella y no puede gastar.
Se nota en su rostro que quiere estar con tibidio pero le puede más su ambición. Su rostro cambia de aspecto y furibunda lo hecha de su gran torre.

Enguars volvió un día de primavera y se llevo los tesoros de la gran torre de marfil. Trincia desolada baja por la palma de cera a buscar a tibidio pero este ya sueña con otra mujer encantadora entre horizontes cálidos llenos de prosperidad.

j.c.n-13-octubre-2010

Texto agregado el 18-12-2010, y leído por 193 visitantes. (0 votos)


Lectores Opinan
2010-12-19 09:59:10 . moebiux
 
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