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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El demonio de la tinta

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Tintan compuesta por moléculas de ADN, y una mente asesina que quiere cambiar un destino.

Es martes por la mañana, el detective Víctor con su barbilla alargada, ojos cafés, piel blanca y cabello desorganizado camina en la calle huesos, es adicto a la heroína y su inyección intravenosa da un torbellino de euforia quedando en la cera dormido con la jeringa en la vena. Comienza a llover y las gotas le humedecen la sequedad bucal, de repente una sirena suena 3, 4 veces, el auto policía rueda muy lento buscando drogadictos cuando el patrullero ve algo que no puede creer.
Es Taylor, es su amigo de infancia, compañero que le gusta patrullar los más peligrosos guetos.

Es delgado un poco calvo y es felizmente casado con Antonia. Sus ojos no parpadean, el detective Víctor no tiene sus zapatos, se los robaron con sus medias y tiene un tatuaje en su pie derecho, su arma también desapareció y este es llevado en el auto patrulla después de quitarle la jeringa. El detective Víctor tiene vomito y orines en toda su camisa, un olor hediondo se siente en el ambiente.

Víctor estaba desaparecido en las calles hace 4 días como un indigente.
Han pasado varias horas en la casa de Víctor, Taylor lo espera a que se recupere y cuando comienza a reaccionar le dice: ocurrió un homicidio y es necesario tu presencia.

— ¡a mí que me importa, déjame en paz! Taylor ya no quiero ser detective, solo necesito inyectarme de nuevo, ¡ok!

—el homicida exige al detective Víctor en la escena del crimen o si no comenzara a matar niños.
Sin paciencia le respondía Taylor.

—amenaza de un maldito loco, tototot… todo es un libre albedrio ¡al demonio con todo!
Tembloroso y muy ansioso de inyectarse trataba de explicar el detective Víctor.

—el sicópata se hace llamar el demonio de la tinta.
Persistía Taylor.

Detective Víctor: ¿el demonio de la tinta?

Detective Taylor: si ¿sabes del?

Detective Víctor: ¡si claro! Leí un libro una vez, se llama las llamas del alma y trata de un hombre que camino entre montañas durante 300dias para llevar una ofrenda al demonio de la cueva gris, al hacer la ofrenda tenía que cerrar los ojos y quedarse inmóvil en aquel lugar para obtener lo que el quería, el olor a pudrición y los terroríficos ruidos lo espantan y provoca que abra sus ojos, y los escritos terminan allí.

Son 733 páginas y solo hay escritas 13, las siguientes están sin escribir y está firmada en la última página por el demonio de la tinta.

— ¿donde tienes ese libro?
Ansioso quería saber Taylor.

—lo encontré en la calle, y como lo observe incompleto lo tire a la chimenea hace dos semanas, no debe de haber nada, ni las cenizas. El fuego ardía hasta que la heroína me durmió.
Sudando a borbotones contesto el detective Víctor.

El detective Taylor se asoma a la chimenea y hurga entre las cenizas hallando el libro intacto, esto sorprende a los dos detectives decidiendo un momento después Víctor de ir a la escena del crimen.
En el trascurso de arribar al destino observan unas fotos que tomo la investigadora en criminalística Margaret tapia.
La victima un reconocido novelista Alfredo teniler está en suspensión completa invertida, le falta el miembro superior izquierdo, solo se ven sus cuencas y su cuerpo no tiene una sola gota de sangre.

Detective Víctor: ¿Taylor hay huellas dactilares?

—no ¡hay una prenda de mujer y tiene una mancha, parece que fue de un lavado vaginal!
Decía Taylor mientras muy atento seguía observado la escena del crimen.

— ¿ya saben a quién le pertenece?
Ya muy interesado el detective Víctor quería saber más.

—sí, las evidencias nos llevaron a una persona que te sorprenderá, la supermodelo frikita.
Taylor le mostraba una portada de la chica y más lo convencía.

— ¿Taylor fue interrogada?
Con cara de preocupación el detective Víctor se manifestaba.

—Sí, el tipo le pago una gran cantidad de dinero para acortarse con ella.
Respondió Taylor girando su cabeza de un lado a otro.

Mansita la jovencita ¿no? Pensaba el detective Víctor siendo todo muy intrigante para él.

Detective Víctor: ¿Dónde está el libro que estaba en este escritorio?

— ¿¡como lo sabes!?
Pregunto muy serio Taylor.

—el polvo rodea la forma de lo que parece, era un libro. Está muy limpio.
Le mostraba la yema de los dedos Víctor a Taylor mirándolo fijamente al rostro.

Un cuarto de la casa está lleno de escritos, son con sangre y hay un recipiente para comida de gatos, al parecer hay una mascota pero no hay rastro alguno del animal.
En ese preciso momento le llega a la investigadora Margaret tapia los resultados de ADN. La mujer hace notar su rivalidad al detective Víctor, pero se siente más como una muestra de debilidad de una mujer estudiada e inteligente.


—detective Taylor yo no puedo trabajar con un adicto.
Dejaba ver su rostro de inconformidad Margaret tapia.


— ¿un adicto?
Haciéndose notar Taylor que no sabe nada del problema de Víctor.


— ¡Estúpida no soy detective Taylor! se le notan Los múltiples pinchazos entre sus dedos, brazos. ¡No trabajo con adictos!
Muy segura mirando a los dos detectives ponía punto final a la conversación.


Detective Víctor: es tu problema mujer, yo ya tengo el mío.

La investigadora en criminalística Margaret tapia tiene unos resultados de ADN y pertenecen a un escritor alcohólico y acabado Jorge buron, a quien solo se encontraron sus brazos, piernas y su cabeza las cuales se encontraban colgando. La caja torácica no se encontró por ningún lado y tampoco se hallo una gota de sangre.

Detective Taylor: ya sabemos donde fue aparar la sangre del escritor Jorge buron ¿Por qué escribir en las paredes? ¡Tomaría muchísimo tiempo!

Detective Víctor: un sicópata, solo se preocupa por sentir lo que le gusta hacer sentir.

Detective Taylor: Víctor en la casa de Jorge buron no se hallo ningún libro al igual que aquí, pero mira los escritos en la pared parece que son de derecha a izquierda. El titulo es: la era de la luz.

Después de evocar fantasmas en los alrededores que llevan a lo profundo de aquellas cavernas de maldad, la era de la luz comenzó. El proceso denomina la relación del mal que regula el bien hasta evaporarlo, será trasfigurado. Todo es impulsado y creado por lo vacio de la mano con el flujo turbio.


— ¿qué querrá decir con ese escrito Víctor?
Desconcertado quería saber el detective Taylor.

— ¡no se que trata de decir ese demente!
Sin prestar mucha importancia el detective Víctor respondió.

Margaret tapia. ¿Quemas dice el resto de los escritos detectives?

Detective Víctor: son conjuros para honrar a demonios ¡no querrás saberlo, te molestaran!


La investigadora continúa buscando las más pequeña pista que se les haya pasado a los demás investigadores, y tal vez con suerte halle algo, porque ya son varios días después del brutal homicidio.
La bolsa del cuido para gatos se encuentra todavía en el estante, ya vencido, pero tiene el precio y en el nombre del supermercado.
En ese preciso momento la investigación de un breve giro y Margaret tapia refunfuñando de la adicción de Víctor provoca reclamos de este, y muy grosero mientras se dirigen al supermercado. Es ofendida y no paran hasta llegar.
El detective Víctor le ha cambiado su estado de ánimo a causa de las constantes discusiones en su entorno, y muy enojado no menciona palabra alguna.

Después de tres días de ganar su nobel de literatura elfron yanguar. Cabello largo con notable calvicie en la parte superior del cráneo, blanco, gafas pequeñas, barrigón prepara un café en la mañana porque el frio arrasa lo tibio del cuerpo, y la inclemente lluvia oprime la vista tras el cristal.
Su tercer capítulo acaba de comenzar, su novela tiene por nombre; los amantes entre las últimas llamas del infierno.
Sus dos capítulos se resumen que Carlo y mía, esposos. Tienen un picante que le les gusta en sus vidas, es ser infieles y que el impulso que sienten sus cuerpos sea descontrolado quemando a todas las personas que los rodean, terminando allí el segundo capítulo.

Segundo sorbo de café y un relámpago luciente es destellante, el trueno concreto hace fallar la energía que titila hasta desaparecer. Todo parece normal, el escritor enciende una vela azul, su computador portátil se descarga sin explicación y obsoleto queda hasta volver la luz.
Una pluma y varias hojas son su adicción, es con lo que inicia sus novelas antes de que sus ideas se las lleven los pensamientos e imágenes, hasta perderse en más ideas.
La vela es soplada por un extraño viento, al instante las ventanas se abren y sus hojas escritas vuelan lejos de su gran escritorio, elfron yanguar quiere cerrar las ventanas, parpadea y nota que las ventanas están cerradas.
Otro relámpago con su trueno estremece y los escritos se prenden en llamas, ve unos ojos envuelto en candela, la mirada es breve una sombra le oculta su rostro. El escritor corre hacia el teléfono y marca el 1, 2,3, el numero de la policía, cuando de repente cae al suelo su brazo empuñando el auricular.
El grito de dolor es sofocado por los repetitivos truenos, ver su mano derecha en el suelo lo colma de terror, intenta escapar e infructuoso es apuñalado brutalmente 123 veces lentamente sin derramar ni una gota de sangre.
El demonio de la tinta con espeluznante boca succiono hasta la última gota, y escribió en la pared de derecha a izquierda con sangre; ¡días, noches! Y el viento helado envuelve cuerpos muertos, y lo verídico de la lluvia ahoga las almas que me llevo al infierno.


Las noticias de la mañana dicen: el nobel de literatura elfron yanguar fue hallado sin vida en su lujosa mansión, ¡al parecer fue mutilado su miembro superior derecho! En otros hachos la lluvia no de tregua, muchos dignificados ha dejado el invierno…


Los detectives no encuentran pistas en el supermercado, el empleado es nuevo y el anterior desapareció sin razón alguna, hasta ahora su familia lo sigue buscando, allí una llamada por celular los entera del asesinato del nobel elfron yanguar.
Los detectives se dirigen al lugar del hecho. El ADN de los escritos con sangre le pertenecen Alfredo teniler, el escritor alfron yanguar se encuentra en suspensión completa invertida, allí Margaret tapia después de investigar casi toda la noche piensa que el es un sicópata en serie, pero no sabe porque se lleva las partes de los cuerpos.
No hay testigos y ninguna pista del rostro del demonio de la tinta, todo se está convirtiendo en un caos. El teniente pilitor exige resultados, la gente quiere respuestas y al sicópata entre rejas, y estando los dos detectives en un callejón sin salida a punto de perder sus respectivas placas, esto sin importarle nada al detective Víctor, pero confiados de una recompensa que se ofrece en silencio para saber la vida anterior de algún indigente.
Se dirigen a la calle huesos y un indigente muy drogado de piel blanca, cabello corto y contextura baja, delgado y lo más apropiado sin familia, sin nadie en este mundo que pregunte por él es el apropiado para lo planeado.

Las noticias al instante dicen: ¡fue capturado! el asesino en serie que se hace llamar el demonio de la tinta, su ultima víctima fue un jibaro de la calle huesos. ¡Ahora tendrá que pagar por sus actos el sicópata! en unos instantes más noticias.


El jibaro fue el que dio la información del mendigo. Entre los dos detectives se ingenian para culpar al indigente.
Los detectives son condecorados con la llave de la ciudad, la adicción a la heroína de Víctor es desmentida una y otra vez.


— ¿¡tombos cabrones porque me tiene encerrado!? Si no he hecho nada, solo soy un adicto que vive en las calles.
Desesperado grita el mendigo a los oficiales de policía presentes allí.


— ¡cállate asesino hijo de puta! lo confesaste ayer, y hoy te retractas.
Respondió el guardia de turno muy ofuscado.


En medio de su ser envuelto por la mediocridad del bazuco se enaltece cuando los detectives le dan varias dosis, su mente atada no duda y confiesa lo que los detectives le ordenaron.
Margaret tapia llama por celular al detective Víctor y le dice: ¡ese no es el asesino, lo sé!


—Que importa estúpida mujer ¡te ascendieron! ¿O no?
Respondía el detective Víctor en medio de sus anhelados viajes de heroína.

— ¡si pero me siento mal! Deberíamos hablar un día de estos, detective.
Con una voz sensual intentaba provocar al detective Víctor.


— ¡sí! claro mujer.
Con gusto y muy seguro respondió.


Esa noche los dos detectives celebran con cervezas y mujeres, después Víctor se marcha a su casa, se siente enfermo, su dependencia física y crónica a la heroína lo hace claudicar.
Las infecciones en las válvulas cardiacas después de su dosis un pre infarto lo sorprende. Las sombras se ven pasar muy rápido, ruidos extraños estremecen y con sus facultades mentales perturbadas desenfunda su arma y dispara hacia todas las direcciones de la sala de su casa.
Los vecinos escuchan los disparos, la policía no demora en acudir y al momento una ambulancia llega. El detective Taylor es informado y no demora en ir donde su amigo al hospital, el cual se encuentra en constante peligro por su adicción, pero se encuentra estable.


Las noticias del medio día dicen: otro hallazgo macabro ha ocurrido con el escritor Julián baltmer. Después de comerciales la ampliación de la noticia.

Es otro escritor de novelas Julián baltmer, está en su casa de campo en suspensión completa invertida, su miembro inferior izquierdo no está, tampoco tiene una gota de sangre y un nuevo mensaje de derecha a izquierda se escribió y dice: ferviente poder de asesinar que desde el mismo infierno arremete, esperando otro sujeto inminente., libre inteligencia por conveniencia, muerte por una causa.


La investigadora Margaret tapia llena de hipótesis y sin pistas concretas piensa en cosas diferentes al caso, lo único verídico es que otra muerte ha ocurrido a manos del demonio de la tinta ¿Quién podrá ser la siguiente víctima? ¿Es posible saberlo? Se pregunta Margaret tapia después de que el calor en su cuerpo se evaporo.

En el hospital Taylor le dice sobre el asesinato al detective Víctor, y agigantándose los problemas Víctor se levanta de La cama y se marcha del hospital supuestamente para la escena del crimen.


Cárcel ley y orden

El mendigo duerme, todo está en silencio hasta que es sorprendido con una sabana en su rostro, le envuelven un lazo en su cuello y entre los barrotes allí queda asfixian doce hasta que es sometido y queda su cuerpo sin vida.
En ese momento no se escucho nada pero una bomba molotov estalla y el aroma a carne humana inundo ese lugar.


Las noticias al instante dicen: fue asesinado el sicópata en su celda con una bomba molotov, parece que fueron represarías de otros presos, en este momento se busca el culpable del hecho.

El detective Víctor llega solo a la escena del crimen, el detective Taylor prefirió ir a su casa, estaba muy afectado por lo que le hicieron al mendigo.

Casa de campo de Julián baltmer

— ¿Por qué tardaron tanto? ¿Y el detective Taylor? El cadáver ya fue levantado y llevado al anfiteatro.
Se manifestaba muy inconforme Margaret tapia al detective Víctor.

—el detective Taylor se sentía enfermo, estuvimos en el hospital y decido ir a su casa, pero todo estará bien, llamaré a Taylor para que él se haga cargo.
Mirándola fijamente le contestaba.

Margaret tapia tiene una mirada suspicaz mientras ronda a Víctor rosándolo con su dedo. El momento se vuelve excitación y el detective Víctor aprieta las nalgas de esa mujer que muy caliente lo besa con su legua desaforada.
Víctor la monta en la mesa donde están los dos grandes floreros, por el espejo se ven las cuerdas colgando y moviéndose de un lado a otro, y los escritos. El vaivén de la cintura del detective es detenida por las piernas de la investigadora que aprieta muy fuerte mientras el desfogue recorre su piel.
Ella pide más y se voltea mirando el espejo para poder ver como se calienta, repitiendo tres veces: ¡si me gusta!
Así pasaron 43 minutos y 14 segundos contabilizo con su reloj la investigadora Margaret tapia.

Residencia horizonte azul
Es una lujosa mansión de tres pisos donde reside la súper modelo frikita, quien se encuentra en su yacusi para ir mas tarde a una cita de la que le deja mucho dinero a ella. Buena rumba y lujos, ella se está secando con su toalla y un ruido la asara, la puerta del baño está entre abierta, sigilosa y suspirando de temor sigue sintiendo pasos y entre ellos parece que fuera un palo.
Abre la puerta del baño muy suave, pero el chirrido inunda sus oídos y el corazón retumba, se acerca un poco más para poder observar las escaleras. El grito de pánico inunda cada rincón de la mansión, Frikita corre hacia otra habitación y los pasos por las escaleras son sin afán hasta que no se escuchan más.
Su corazón palpita y exhalar el aire se hace ruidoso, e incapaz de sostenerlo la puerta de la habitación es derribada. Sus ojos no pueden creer lo que ven y llena de espanto corre de nuevo, tropieza con una lámpara y se golpea su mejilla con la mesa de noche, el sujeto es lento y esto lo aprovecha la mujer que ágil sale de la habitación y corre escaleras abajo, intenta abrir su puerta pero no puede, las ventanas de seguridad se convierten en su propia sentencia de muerte.


— ¿Por qué? ¿Qué te hice? ¡Toma lo que quieras! No tengo nada más para ofrecerte.
Gritaba desesperada frikita.

—si tienes algo para ofrecerme ¡tu cuerpo! Eres escoria, quiero tu vida.
Con una voz grave y un hacha de cocina amenazante se mostraba.

— ¡no me hagas daño! No, no, no ¿Por qué? Haaa… dios mío.
Frikita comenzaba a sentir el dolor de la tortura.

— ¿Por qué? Quiero escribir lo que siento mientras te torturo, y ver la vida tuya desvanecerse ante mis ojos ¡es un estudio! Quedaras plasmada en escritos aunque tu puta sangre no sirva tu cuerpo sí.
Le decía el demonio de la tinta mientras le devanaba su rostro hermoso con el hacha de cocina.


Ansioso con su mano izquierda la tomaba por su garganta después de que su rostro fue desollado, introduce el cuchillo en el estomago muy lentamente, una, dos, tres veces hasta que deja de gemir y su sangre recorre su lujosa mansión, muy paciente tomas su pluma y con la sangre sucia de la mujer escribe en cada parte de la mansión tomándole 21 horas sin percatarse nadie.


Estación de policía ley y orden
Allí se encuentra Víctor muy relajado y entusiasmado, quiere volver a montar a la investigadora. De repente el teléfono suena exigiendo al detective Víctor con una voz aguda que dice muy desesperado: el sicópata sigue vivo.


— ¿con quién hablo?
Intrigado el detective Víctor quería saber todo sobre esa llamada.

—soy un escritor de cuentos y regalo los escritos al internet, el bastardo me asecha ¡tengo miedo! Las sombras me asustan, el frio me envuelve, ayúdeme por favor detective.
Decía el escritor de cuentos mientras se escuchaba maullar a un gato en el alrededor.

—dame tu dirección.
Quiere solucionar de una vez por todas lo de la llamada el detective Víctor.

— ¡no! Quiero ir a una iglesia para sentirme a salvo, en casa parece que estuvieran mirando.
Manifestaba el escritor de cuentos muy preocupado.

— ¿en qué iglesia?
Preguntaba Víctor mientras anotaba con su pluma en un pedazo de papel.

—en la iglesia nuestra señora del bosque.
Con un nuevo estado de ánimo se sentía el escritor de cuentos.

—en 20 minutos estaré allí.
Acordó el detective Víctor con el escritor.


El detective Víctor se dirige en su auto con la mirada incrédula, y la lluvia con granizo goleando el parabrisas se confabula con una armonía que desequilibra su cuerpo, comenzando a pedirle heroína, lo pensó más de 5 veces, primero el deber y después lo que no debe ser.
Las calles se encuentran vacías, todos se encuentran dentro de sus casas con sus familias. Al momento arriba a la entrada de la iglesia abre el gran portón, adentro tampoco hay nadie, todos los candelabros están encendidos alumbrando a Cristo crucificado.
Víctor camina lentamente hasta el atrio y se persigna, toma asiento y ya desesperado por su dosis, se adentra en el confesionario, prepara lo requerido y se inyecta. Su cuerpo se relaja y su vista borrosa comienza acerrarse mientras ve una sombra en muletas caminar entre los candelabros, su mente se duerme entre un delicioso ardor que pasa en algunos momentos, hasta que sus ojos lentamente se abren, y esquivos a la luz solo se siente un pie, agitado se mira y se sienta en la cama gritando: hijo da las gran mil putas me corto la pierna ¡nooo…!


—cálmate Víctor ¡enfermera, enfermera! hay que darle algo para tranquilizarlo.
Desesperado el detective Taylor hacia volver del susto de la enfermera, por la reacción de Víctor.


Después de dos días en el hospital Taylor le comenta sobre el último homicidio del demonio de la tinta, de la hermosa supermodelo frikita, brutalmente apuñalada. En esta ocasión la sangre esta por todos lodos de la mansión con una gran cantidad de mensajes de derecha a izquierda, la cual le llamo la atención a Taylor, el escrito decía: odio añorado que evocan entre rituales de tinta sangrientos, esperando paciente la mente decadente.

—las evidencias forenses dicen que tiene unas pisadas, huellas en el jardín y toda la casa de un zapato izquierdo, ¿sabrás algo Víctor sobre el mensaje?
Muy serio lo miraba el detective Taylor.

En ese preciso instante le suena el celular a Taylor quien dice al momento: me tengo que ir a firmar unos papeles en el anfiteatro, después ir donde mi mujer a escucharle su jodienda. Seguimos charlando Víctor mas tarde.

Víctor deprimido y ansioso de drogarse se abstiene, no lo volverá hacer, por ese motivo se descuido y perdió su pierna.
Se pone a pensar como hallar al demonio de la tinta viniéndose le a la mente el libro que arrojo a la chimenea, se asegura si lo que vio en ese libro fue causado por la heroína, pero no fue así el libro está allí, no lo puede creer el detective Víctor, ni un rasguño tiene el libro y solo le faltan unas cuantas páginas para terminarlo.
El detective investiga las fotos de los desmembrados y en un momento de acierto recuerda la llamada del extraño con voz aguda, y el gato que maullaba sin parar.
El registro del número es desconocido, pero en mucho de sus escritos escribe la luz de la nueva era, hay un barrio en el centro de la ciudad con ese mismo nombre. Recorre las cuadras esperando tener suerte, el cree que puede acortar su búsqueda empezando de derecha a izquierda por la nomenclatura. Se encuentra con un pequeño cementerio, dos cuadras más adelante encuentra una dirección: calle64csurn44a03, y le llama más la atención la puerta entre abierta, algo le dice al detective Víctor de que el demonio de la tinta esta allí.
Víctor desenfunda su arma y lista para disparar sigiloso en la oscuridad, su linterna comienza a fallar y nota un mazo en la entrada. Escucha un chirrido contante y un jadeo, allí la luz está encendida, Víctor se dirige al cuarto cuando lo que ve lo deja perplejo.


— ¡qué bien, muy bien! La perra adicta al sexo y el supuesto cabron amigo mío.
Pateando la puerta amenazante les quita las armas entre una extraña risa mientras los seguía insultando.

— ¿deberías unirte detective?
Con las mejillas coloradas le insinuaba Margaret tapia a Víctor.


Víctor baja por el mazo mientras Taylor intenta explicarle sin saber lo que tiene pensado Víctor. Este toma el mazo entre sus manos sintiendo que una extraña energía se envuelve su cuerpo, en ese momento desfoga su ira con Taylor.
Un golpe tras otro en su cabeza brutalmente chispeando sangre y sesos por doquier. Margaret grita despavorida por lo que está viendo, intenta huir pero es empujada y esta golpea un espejo y queda privada en el suelo, la investigadora cae al piso de inmediato.

El detective Víctor reacciona girando su cuerpo con el arma temblorosa, allí está el demonio de la tinta con su pantalón doblado para que se vea el tatuaje que era de Víctor, ojos negros, boca grade, 1,85m, unidas sus manos, pies y cabeza al tronco, totalmente pálido y macabro.


—ja, ja, ja… ¡estupendo! Superaste mis expectativas, que violencia sangrienta, me siento orgulloso de mí, lo que planee se concreto.
Muy tranquilo el demonio de la tinta con unos movimientos simples de sus manos llamaba más la atención del detective.

— ¡sicópata de mierda! ¿Qué clase de monstruo eres?
Espanto pero firme con su arma Víctor no daba su mano a torcer.


— ¿vas a matarme? Mírame con tus ojos como quieras paupérrimo ser inferior.
Con una voz distorsionada se hacía sentir amenazante el demonio de la tinta.

—respóndeme antes de matarte ¿Por qué haces todo eso?
Decía el detective Víctor mientras su ira crecías sin freno.


—soy un escritor detective.
Le hacia una mímica de que escribía en el aire el demonio de la tinta.


—estuve investigándote mucho, eres un mediocre que no sabe escribir, una bestia que debe morir.
Sentenciaba el detective Víctor mientras cargaba su arma.


—la bondad del ensayo y el error que lleva a la evolución de la escritura, de manipular al lector así como lo hice contigo. Tu Víctor eres lo que yo creé, emociones que se sienten en lo febril de un palpitar ajeno, de manos y pies que complacen y obsesionan por lo que les gusta, con mi mente trasfiguro lo que se piensa, sagas, macabro y envuelto en tinieblas soy un ser superior.
Con las manos abiertas el demonio de la tinta lo retaba.


De inmediato un tiro se escucha que fue a parar a la frente del demonio de la tinta con el arma de el detective Taylor, dejándolo inerte en el suelo. Víctor toma el hacha de cocina que tiene entre su gabán el demonio de la tinta, y después le pone el mazo entre sus manos.
Margaret tapia comienza a reaccionar muy adolorida, Víctor la mira con lagrimas en sus mejillas.


— ¡lo siento ramera! Siento algo por ti de deberás, por ese motivo serás una heroína.
Decía con unos ojos desorbitados el detective Víctor mientras se acercaba con el hacha de cocina.


— ¿Por qué Víctor?
Desnuda y muy nerviosa no dejaba de llorar y de implorar perdón la investigadora Margaret tapia.


— ¡sabes lo del mendigo! Pero abras matado al demonio de la tinta, este asesino con el mazo al detective Taylor, fue muy cruel en un momento de pasión desenfrenada el detective se descuido, pero la investigadora Margaret tapia alcanzo hacer apuñalada muchas veces, toma el arma del detective Taylor con mucha dificultad, desangrándose y le dispara en su frente y lo mata pero la investigadora muere desangrada.
Se sentó encima de la investigadora hablando muy suave.


Víctor siente su cuerpo, la apuñala muy suave, siente su dolor provocando una excitación y más lo hace, su rostro se llena de sangre, el olor a sangre le inunda sus fosas nasales.
Pone los cadáveres congeniando con lo planeado y la regresa el hacha de cocina al demonio de la tinta que se encuentra muerto.
Todas las pistas indican como lo redacto en el informe el detective Víctor que llega muy tarde a la escena del crimen quedando todo impune.

La investigadora forense Margaret tapia es condecorada junto con el detective Taylor cuando son sepultados. El detective Víctor consola a la viuda abrazándola con un libro bajo su brazo, una mascota lo acompaña, un gato que se acicala entre sus pierna y la protesis.


Las noticas del medio día dicen: el sicópata que se hacía llamar el demonio de la tinta fue dado de baja en confusos hechos, los cuales dos agentes del gobierno calificados murieron.
Pero continúan los homicidios por las calles, en otros hechos el trabajador del supermercado fue hallado enterrado en su residencia con el número 733 muy profundo en su pecho.

j.c.n-23-noviembre-2010

Texto agregado el 18-01-2011, y leído por 442 visitantes. (0 votos)


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